En tres retazos

Al mismo que me condena Articulos de Alfonso Piñeiro, publicados en cualquier soporte,
con memoria o sin fortuna, que llegaron o que no quisieron quedarse...
y algún experimento de periodista que busca su espacio en la red

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Confidencialba Mi actual proyecto profesional, del que soy editor.
Sus principios son independencia, crítica, certeza e información.

También en Twitter y en el desaparecido Soitu.es

ContraTitulares Primera experiencia blogger.
Única referencia durante mucho tiempo con ese término en Google.
La aventura terminó cuando dejé Madrid por Albacete... pero cualquier día regresará

Adios, Madrid

20090921

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Si a Prisa le da por disparar

Confidencialba: la columna del editor. Por Alfonso Piñeiro

Se le atribuye a Bill Clinton la genialidad de haber ganado unas elecciones con cuatro palabras, “es la economía, estúpido”; atribución que sin duda es exagerada, tanto para la inteligencia de uno como para la estupidez que supone no para su rival, sino para sus votantes. Pero el concepto que entrañan esas cuatro palabras sí es suficiente para cambiar el mapa del poder. En un país como España, cuyos grupos de opinión se han desatado a la sangría de las bajas pasiones del fútbol. Y en una región como Castilla-La Mancha, donde sólo la incapacidad de la oposición ha salvado de la quema a su consejera principal. Pero sigue siendo lo mismo. La economía. Estúpido.

Cuando estas líneas vean la luz se enfrentan a varias decisiones adoptadas durante el fin de semana por los grupos Prisa y Mediapro, así como por el Comité Federal del PSOE. Lo que en ellas haya de retrato del presente puede estar demodé, por tanto; pero no así el perfil de las relaciones de poder que haya dibujado la ya conocida como “segunda guerra del fútbol”. Y su contexto, que no es otro que los balones de oxígeno a disposición del Gobierno para que el día de mañana los populares no le ganen la partida por cuatro palabras. Si los de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal han de sudar la camiseta, los primeros que tienen que poner orden son los de Rodríguez Zapatero.

Nada puede hacer más daño al socialismo que la palabra desencanto. Y con esa idea es con la que jugaron precisamente los medios del Grupo Prisa durante la semana pasada. Llevan unas semanas tanteando el terreno, pero durante tres días, miércoles, jueves y viernes, sacaron sus tanques informativos a la calle del debate. La TDT de pago, fórmula aprobada mediante decreto ley urgente (como los que en su día ampararon los alumbramientos de Canal Plus y Digital +), y que permite a Mediapro (La Sexta, Público), hacerse con parte de la tarta del mercado del fútbol, es el detonante de esa inédita actitud de mamporrero contra el Gobierno.

Si la consecuencia no formaba parte de las previsiones del Ejecutivo, malo, porque significa que sus miembros más destacados desconocen cómo se cuece el arroz en el circuito informativo. Si, por el contrario, es un riesgo calculado, peor: nadie nos está contando para qué quiere, es una hipótesis, cambiar Zapatero los ámbitos de influencia tradicionales del socialismo. De ahí que en esta historia haya dos patas complementarias: la anécdota de la guerra entre grupos editoriales "amigos" y afines al Gobierno, quién dice qué y cómo lo dice; y el trasfondo de las posiciones de poder con las que se llegue a una hipotética contienda electoral adelantada, o cuál es la carga de profundidad de los mensajes que unos y otros se cruzan.

Quien quiera quedarse sólo con la anécdota, tiene ese marco para divertirse acodado en la barra de cualquier bar. El País dándole leñazos informativos y sin contemplaciones al presidente, como justiprecio a la personificación del poder (si no quieres caldo, ahí tienes dos tazas). Y El Mundo con titulares que debieron sacar de sus casillas a más de un lector fiel, espectador además de Intereconomía y oyente de la COPE, que no es igual sin Losantos pero qué se le va a hacer: “TDT: al menos Zapatero no está en venta”.

El editorial del diario de Pedro J., publicado el pasado viernes, rubricaba la opinión del medio con esta declaración casi de amor: “Zapatero ha demostrado integridad personal y entereza política. Se podrán decir muchas cosas, pero al menos, el presidente del Gobierno no está en venta”. Por menos le han cantado muchas veces las cuarenta a Cebrián o a Roures (Mediapro), como agentes encubiertos a sueldo del Gobierno. A su vez, los tres editoriales consecutivos de El País tampoco dejan lugar a dudas sobre su posicionamiento crítico. Titulados En la pendiente, Embrollo fiscal y Clientelismo digital, han encontrado la inmensa caja de resonancia de la Cadena Ser, y de la menos extensa pero igual de intensa cadena de televisión del grupo, Cuatro.

Las tornas se invierten no sólo entre El Mundo y el buque insignia de Prisa, sino entre este y Mediapro, cuya línea editorial es la de apretar pero no ahogar, una especie de vigía de los valores tradicionalmente ligados a la socialdemocracia que concede credibilidad al Gobierno sin caer en el descrédito de la adulación. Ese papel ha sido asumido ahora, por ejemplo, por el presentador estrella de Noticias Cuatro, Iñaki Gabilondo. En su bloque de opinión del pasado jueves, Gabilondo recordaba que la crisis es producto de los desfases de una política económica que en nada se parece a la que defiende la socialdemocracia. También El País anotaba esa clave en el menos incendiario, pero más profundo, de sus tres editoriales, titulado Embrollo fiscal.

En una clave más técnica, el periodista y consultor de medios Juan Varela (Periodistas 21, analista de Soitu.es), consideró que la TDT de pago será efímera, y recordó el precedente del decreto ley, el “fiasco” de la fusión entre La Sexta y Cuatro, con el respaldo legal de un reciente y urgentísimo decreto que permitía la fusión entre dos emisoras con menos del 27 por ciento de share. “Es lo que pasa cuando se legisla a ritmo de operaciones que luego se frustran”, concluyó Varela. Mucho antes, a finales de agosto, el presidente de la Asociación de las Ciencias y las Artes de Televisión, Manuel Campo Vidal, había criticado la urgencia de la legislación, y la obligación impuesta a los consumidores de comprar nuevos decodificadores. Estos, de hecho, no estaban en el mercado ni siquiera el día que Gol TV (Mediapro) emitió el primer partido de la Liga mediante el sistema de TDT de pago.

Entrando en el terreno de las implicaciones de esta guerra, el director del diario 20 Minutos, Arsenio Escolar (padre del ex director de Público, Ignacio Escolar), apuntaba dos cuestiones interesantes. Una, el barómetro del CIS de finales de julio daba la victoria al PP pero no por méritos propios, sino por la retirada de votantes socialistas (¿muestra del “desencanto”?). Dos, los estrategas del PP están alborozados por unas posibles elecciones adelantadas si el ataque de Prisa resulta fulminante para Zapatero.

Pero el presidente, por ahora, se muestra incluso altanero. Cuando Juan Luis Cebrián calificó en El País como “una guerra del Gobierno contra los medios independientes” la aprobación del decreto ley, Zapatero replicó que se legislaba sólo “en beneficio del país… el país… de la nación, claro”. Por esas fechas, se hicieron llegar fuertes presiones a algunos ministros considerados “amigos”, haciéndoles ver que el PSOE no puede ganar unas elecciones sin la ayuda del triplete de radio, televisión y prensa del PSOE. Y de remate, otra frase de Gabilondo: “El problema de Zapatero no es Prisa, es Zapatero (…). Millones de españoles que le apreciamos (…) deseamos que lo resuelva”.

Y en esto llegamos a las preguntas finales, y que pueden explicar este mar de fondo: ¿la ayuda de los medios que tanto sirvieron a la carrera de Felipe González obliga a Zapatero a unas prebendas a las que no está dispuesto? ¿Tiene eso que ver con las posiciones de poder que el aparentemente extinguido bonismo ha ido tomando casi desde el exilio de julio de 2000, fecha en la que Zapatero fue elegido secretario general por una mínima diferencia con su rival José Bono? ¿Tiene que ver con el anuncio insospechado de su sucesor en la Junta de Comunidades, José María Barreda, de que será el candidato a la presidencia en la siguiente cita con las urnas?

De momento, y por si acaso, Cuatro ya le ha dado un “toque” a uno de los asuntos hasta ahora intocables del Gobierno de Castilla-La Mancha: el Aeropuerto (“fantasma”) de Ciudad Real. Y ojo, que si a Prisa le da por disparar, conoce demasiado, de lo bueno y de lo malo, sobre el socialismo regional. Habrá que permanecer con los orejas en alerta y los ojos bien abiertos.

20090910

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La triple desesperación del periodista

Confidencialba: la columna del editor. Por Alfonso Piñeiro


Asisto atónito al último espectáculo que creí poder llegar a ver: una pelea entre María Patiño y Carmen Pardo para ver cuál de las dos es más periodista… y se permiten el lujazo de darse consejos sobre periodismo, sobre dignidad profesional, sobre ética y deontología. Las redes sociales de Internet padecen una hiperinflación de participantes preocupados por el futuro del periodismo… y la cuestión es que la mayoría de quienes hablan son periodistas. En todo el país se cuentan por miles los periodistas despedidos… lo que no les hace diferente al resto de los trabajadores, salvo por el hecho de que su caso es el que nunca es noticia. Faltaría más: ninguna empresa desea arrojar piedras sobre su propio tejado.

Y no puedo quedarme al margen. Ni permanecer callado, aun a riesgo de alimentar el ruido sin aportar claves nuevas. Una de las profesiones en mayor riesgo de extinción no puede consentir que se legitime, por la vía de la audiencia fácil del morbo y la pornografía rosa, un falso debate en torno a cuestiones que nada tienen que ver con las que de verdad amenazan a este oficio.

No, Pardo. No, Patiño. Lo que ustedes defienden no es periodismo. Es crónica amparada en los capos de los pases VIP, en la mafia de los representantes, en la perversión de los cachés desorbitados. Negocio de escándalos prefabricados, ilusión de celebridades fugaces y entrevistas pactadas, ya sea para encumbrar al personaje de turno, ya para crucificarlo. No pretendan convencer al resto de la humanidad de que sus desvelos son la libertad de expresión y la dignidad en el trabajo. No se lo consiento. Y no digamos ya cuando les da por largar sobre la violencia de género, la crisis económica o las nuevas tecnologías. A lo suyo: al chismorreo. Y punto.

Pero la pornografía rosa no es lo único, ni lo más principal, que amenaza al periodismo. Asisto a ruedas de prensa donde en el turno de preguntas nadie pregunta, y si alguien lo hace es fácil que en dos minutos sólo queden en la sala el periodista osado y el interpelado. Así es Albacete. Ignoro cuántas provincias más. En Madrid el grito de guerra es justo el contrario: los periodistas desean preguntar y los portavoces muchas veces cuelgan el “no hay preguntas” al final de su intervención. Un grupo de Facebook creado expresamente para impedir el abuso de la fuente unidireccional suma varios miles de seguidores. Ignoro cuántos son periodistas. Cuántos son de esta región. Cuántos son de esta provincia.

Un clásico de esta profesión es que una rueda de prensa “debe ser un mar de brazos”. De periodistas que quieren preguntar. Tanto si no les dejan, como si cejan en el empeño, la prensa libre muere. Y con ella su misión. Y el desencanto de la audiencia, de las audiencias, se multiplica, se refuerza, se retroalimenta. Hay algo todavía más grave: los periodistas quedan reducidos a secretarios cualificados. Levantan acta, resumen y dan fe. Para eso no hacen falta carreras universitarias, que además, en la mayoría de las titulaciones de comunicación, ofrecen una calidad pésima, tanto lectiva como de capacitación profesional.

Es decir, no hacen falta periodistas. Mucho menos si son veteranos y han desarrollado criterios. Cuanto más jóvenes, más inexpertos y más despreocupados por la res pública, mejor: más baratos, más manejables, más ignorantes y por tanto más orgullosos. Desconocen, en su vanidad, que cuando reivindican su título y su profesión, generan a sus espaldas más de una carcajada. A lo sumo un gentil desprecio. Muchas veces entre sus directivos. Y gracias. Sobran ejemplos, pero permita el lector que no dé nombres.

Mientras, una verdadera legión de veteranos de la información vive una triple desesperación. Primero, trabajar inmersos en corporaciones industriales que nada quieren saber de información: lo que dice la fuente basta y no es necesario contrastar, sobre todo si es cliente y buen pagador. De ahí el juego macabro de la publicidad institucional que tantas veces se traduce en falta de independencia: quien paga, manda, decide, orienta. Claro que… ¿hacen falta periodistas para copiar, pegar y resumir notas de prensa, cortes de voz o teletipos de agencia? Ustedes mismos.

Como no hacen falta profesionales, los veteranos se ven cada vez más abocados a quedarse en la calle. Es su segunda desesperación. No interesan, sus criterios no casan con el proyecto empresarial, y son caros. Son prescindibles. Son jóvenes abuelos cascarrabias, que no hablan el mismo lenguaje de sus jefes, ni el de los recién horneados en las facultades de Periodismo. Sobran. Sólo tienen dos salidas: quemarse, o considerarse herederos de la tierra. Ninguna de ellas les garantiza el sueldo. Ni la felicidad.

En realidad sobran todos, jóvenes y mayores, agudos y mentecatos, pornógrafos de lo rosa o ágrafos de todos los colores. Después de años de prostituirse, o ser prostituidos por otros, la crisis les hizo la cama. A muchos se los follaron, y los que se quedaron fue a cambio de saber callar y agradecer salarios raquíticos y condiciones de trabajo ínfimas. El daño en provincias, con estructuras mínimas y muy jerarquizadas, es ya irreparable. Queda la rebelión en las grandes capitales.

Tome el lector nota de que si también caen las grandes ciudades (con la amenaza de la pornografía rosa, que se apropia de espacios indebidos como el informativo), sólo quedará Internet como refugio para una prensa libre. Un territorio demasiado inhóspito para cimentar un negocio. Internet se multiplica y abarata costes, la comunicación es multidireccional y hoy cualquiera puede contar su propia historia, su drama, su alegría, su proyecto, su noticia. El periodista del futuro corre el serio riesgo de no poder dedicarse a ello de forma profesional, sino por mera vocación. Esa es la tercera desesperación de los veteranos. Y no les falta razón.

20090904

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Si estos son los liberales...

Prohibir. Es el reflejo más primario contra lo que no se conoce. Y una de las estrategias más socorridas de la política del miedo: el Partido Popular quiere rebajar la edad penal a los 12 años y que los menores de 18 años tengan que pedir consentimiento paterno para participar en una red social. Y a los menores de 14, prohibido. Cerrado el acceso a la tecnología y al mundo en el que sus coetáneos viven. ¿Y para ser boy scout, formar parte de un club deportivo, asistir a catequesis o salir con los amigos? ¿También quiere el PP consentimiento paterno? ¿Y para leer diarios o escuchar música? Censura para menores.

Menos mal que se proclaman liberales, se hartan de declarar que el Estado no debe meterse en la vida privada de las personas, son fervientes defensores de la sociedad de la información y anti canon digital. Incluso tienen una red social propia, Popular.es, y no se recatan para publicar vídeos en YouTube.


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20090901

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Olor a impostura

Artículo de Carlos Otto-Reuss * en Confidencialba


El verano es sinónimo de pereza. Se trabaja menos, se produce menos ocio, todo se hace de forma más relajada... Encima en Ciudad Real y provincia, mesetosa ella, hace un calor alienante que nos recalienta (aún más) el cerebro y nos sumerge en una situación de coma que no desaparece hasta bien entrado septiembre. Así, los meses de verano son los idóneos para que en Ciudad Real tengan lugar las mayores invenciones. Y es que Ciudad Real, en verano, huele a impostura.

Julio empieza con el Festival de Teatro Clásico de Almagro, una cita obligada y obligatoria para cualquier ciudadrealeño, que, aunque no pise un solo teatro durante todo el año, ha de ir al menos una o dos veces a Almagro para dejarse ver por ahí y presumir de haber estado. Lo que más gracia me hace de este mes en Almagro es comprobar cómo mucha (muchísima) gente que a diario va en vaqueros se planta un vestido de noche para ir al teatro pagando no menos de 20 euros por una obra cuya entrada no pasa de los 10 euros el resto del año en cualquier otro teatro. Pero, como dijo Antonio Machado, es de necios confundir valor con precio, y en esa confusión mete el Festival al público para que se gaste una pasta, algo que también contribuye a que el teatro se convierta en un producto sólo apto para gente de gran nivel adquisitivo, como pasa, por ejemplo, con la ópera. Y claro, la gente va a la ópera con sus mejores galas y trajes de noche, así que en el teatro igual.

Hay otro hecho bastante divertido vinculado a las grandes galas que desfilan por Almagro, y es el empeño de mucha gente en aparentar sofisticación. Una persona puede decir que no se lee un solo libro en todo el año, pero pobre de aquel que se atreva a admitir que no pisa Almagro en verano para ver alguna obra, ya que ése será mirado con los terribles ojos del que lo acusa de inculto aunque a él mismo la cultura le importe un rábano. Y esto de que a una persona le importe un rábano la cultura es total y perfectamente legítimo, pero lo de ir por la vida de algo que no se es está muy feo. Además, es curioso que la gente vaya al teatro disfrazada de cultureta si tenemos en cuenta que los orígenes del teatro no son muy cultos que digamos: en la época clásica, el teatro estaba destinado al populacho (que nadie se me ofenda), que iba al teatro como quien va ahora al fútbol. Todo esto a lo largo de las cuatro y cinco horas que duraba la obra (no como ahora, que los directores meten tijera para que aquello no dure más de dos horas). La gente se pasaba en el teatro la tarde entera con su comida, su bebida y todo lo que se preciase. ¿Que algo le hacía gracia? Pues se reía sin complejos y a mandíbula totalmente abierta.¿Que algún diálogo le llamaba la atención? Interrumpía a los actores y soltaba lo primero que se le pasase por la cabeza. Por ello es gracioso observar que a día de hoy, en los teatros, si alguien se pone a comentar la obra a su compañero de silla, todos lo miramos con desprecio mientras condenamos enérgicamente que esta persona no sepa disfrutar de la cultura en silencio. Por ello, sería difícil haber visto en el siglo XVI a un sanchezdragoniano en el teatro. Lo dicho, pura impostura.

En el límite entre julio y agosto en Ciudad Real tenemos la Pandorga, una fiesta supuestamente rescatada de una tradición evidentemente inventada. Y es que en Ciudad Real no nos andamos con chiquitas, oiga; si no tenemos tradiciones molonas, nos las inventamos y no pasa ni media. Se enmarca todo dentro de la campaña de plagio y derribo mediante la que nos estamos fraguando una nueva y fastuosa identidad a base de copiar la Semana Santa de Sevilla, inventarnos nuevas fiestas en puentes olvidados o ‘recuperar’ tradiciones que en realidad nunca existieron.

Pero lo mejor está por llegar. O qué se creen, que el mes del folklore no ha hecho sino empezar. ¿Qué mayor orgasmo hay para una localidad que las fiestas en honor de su honorabilísima patrona? En nuestro caso es la Virgen del Prado, a la que rendimos culto no por devoción, ni por la crisis, ni por tontunas de ésas, sino como defensa legítima frente al ataque socialista al catolicismo. ¿Se acuerdan de las cruzadas? Pues algo parecido, sólo que bastante más rancio.

En realidad, pese a que julio y agosto son meses de hastío para la mayoría, hay una poderosísima minoría que realmente hace su agosto. Entre el Festival de Seguidillas, el de Folklore, las fiestas en honor a la Virgen del Prado y alguna cosita más, el Ayuntamiento suelta de forma encubierta terribles cantidades de dinero a todos aquellos colectivos amigos que, grandes o pequeños, pueden ejercer una terrible presión y crear más de un conflicto si se cabrean. De este modo, los amigotes (hermandades, grupos folklóricos, cofradías...) se ganan unas pelillas sin ningún tipo de rubor, sobre todo en la feria, con subvenciones encubiertas que el Ayuntamiento ejecuta mientras los ciudadrealeños dormimos la siesta. Con calurosidad y alevosía.

En la novela negra, la noche suele ser el marco ideal para que los malos hagan sus fechorías. En Ciudad Real somos más listos y jugamos a los engaños y a las imposturas en verano, cuando los cerebros están aún más dormidos que en cualquier noche de diciembre.


* Carlos Otto-Reuss es periodista y analista de medios, editor de www.ottoreuss.com y colaborador en múltiples cabeceras digitales.

20090819

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Café con hielos... en plural

Publicado por Rafael Retuerta en Confidencialba


A cada cual nos da por lo nuestro. Que es una de las cosas buenas, me digo, de las libertades. Mientras no se haga daño a nadie, y antes de que la crisis la aproveche algún Berlusconi de turno para meternos el miedo a todo lo que venga de fuera o tenga la piel tostada, quiero tener derecho a defender lo mío. Le explico lo de “lo mío”. ¿Mis propiedades? No creo, porque no las hay; ¿Mis convicciones, dice? Hombre, en función del parné que usté me enseñe, que estamos en crisis y hasta los intangibles se pueden poner en venta. Pero mis caprichos, esos no me los toque. Esos no. Esos ni por todo el oro del mundo.

Si quiere, se lo canto como Manolo Escobar En un lugar de la manga: “Por favor, el orgullo no me venga a comprar, que yo sé perder antes que ganar”. Así que de todo lo demás, si quiere, hablamos, negociamos y hasta nos mentimos. ¿Que tiene usted, digamos, el capricho de abaratar el despido? Bueno, pues si es por capricho y Dios mediante, sea; quicir, amén. Total, lo único que puede pasar es que en lugar de conseguirlo ahora, lo consiga dentro de unos años. Por más que trinen los sindicatos, que como ya sabemos, y no nos echemos las manos a la cabeza ni nos rasguemos las vestiduras, cantan lo justo; lo que les dejan. Lo que gente como usted les permite. Así que mejor ahora, con agostidad y alevosía: que la peña se entere tarde, mal y nunca.

Piense, si no, en lo que dijo Oscar Wilde: que la única diferencia entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho es más duradero. Así que, yo qué sé, si usted lo que tiene en la entrepierna por capricho es seguir cortando el bacalao, por más que les cueste encontrar candidato más que a Chiquito dar con un pulpo en un garaje, jarl, pecadorl de la pradera, lo suyo es que aproveche los veranos para reordenar al personal. Que ya me consta, ya, que está en ello. Moviendo fichas. Intercambiando cromos. Que en septiembre todo lo más. Bueno, pos ea, pues si es capricho qué se le va a hacer. Aunque al final no salga. También tengo yo los míos y no consiento que nadie me diga ni mú, aunque no siempre se me cumplan.

Pruebe. Pruebe a tocar en una guitarra el Capricho árabe de Francisco Tárrega y se dará cuenta de hasta qué punto los caprichos son vericuetos insondables de la sensibilidad humana, complejos, retorcidos, hermosos pero sin mesura ni razón que les asista. Por eso yo respeto si usted tiene el capricho, pongamos por caso, de regresar a un consejo de administración en el que debió velar por el destino de los dineros, que no eran suyos sino de sus impositores. Y que quiere volver a ese puesto precisamente porque no le dejaron hacerlo. Oiga, es que no hizo su trabajo. Usté mismo lo dice. Pero pase, venga, hale. Dale, boludo, como se expresan nuestros primos porteños –viene al pelo, lo suyo es de juzgado de Mafalda–. Si es capricho, vía libre, semáforo en verde y el Banco de España proveerá. Total, de hambre no se va a morir, eso fijo; así que mejor es que le tengamos fichado y controlado, antes que deambulando a saber en qué empresa y jugando a saber con qué números.

Pero por eso le digo, le quiero decir, que me consienta usté a mí mis caprichos. Y uno de ellos, oiga, uno de los que más me saca de mis casillas, es que el servicio de hostelería haya olvidado de manera masiva que el café con hielo se sirve con varios hielos, no con uno industrial, orondo e indestructible. Que lo gracioso del café con hielo no es tomar el café frío, que también, sino y sobre todo el repiqueteo de los cubitos, mientras se deshacen, en la copa o vaso que sirve de contenedor y refrigerador. Y entiendo que la opción ahora mayoritaria sea más funcional, más práctica y quizá, digo quizá, también más ecológica. Pero lo mismo no va por ahí lo de luchar por un planeta más verde. No sé. ¿Cree usté que si nos sentamos y lo discutimos lo mismo llegamos a un acuerdo, y a cada cual su capricho y con él viva feliz? Venga, que todo es ponerse. Antes de que acabe el verano, si puede ser. Mírelo, y ya si eso me va contando.

20090807

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El caminante pregunta a Benjamín Palencia

Escrito por Francisco Caro Sierra y leído por el autor durante la Gala Literaria de La Roda (Albacete), celebrada el pasado miércoles 5 de agosto. Poema ganador del Premio Tomás Navarro Tomás.


Estas fajas de luz, horizontales
sobre los calmos cerros, esta leve
tarde de aldea ibera,
estas lindes de ocaso que contemplo,
este sol que se acuna
en la pálida pleita
estas llamas de viejos candeales,
los sumisos
olivos y su afán de sangre terca,
este horizonte último, salvado
de los últimos fuegos, esta noche futura
de púrpura y tizón, de plata enferma
¿en dónde te anidaron?
¿cuándo dejó la luz infinitiva
en tus manos sus huellas?

A ti pregunto, ti, mientras camino
al lado, Benjamín, de tu pincel,
de tus ojos mayúsculos, Palencia.

¿Qué alcanzó tu mirada,
manchego primitivo,
a ver desde la altura de Vallecas?
¿el calor bermellón del mes de julio?
¿el polvo galeote? ¿los aceros?
¿los carmesíes hombres de la sieg?
¿viste acaso barbechos en esquilmo?
¿días de ralas lluvias?
–llueve pobre en La Mancha, como si no quisiera–

¿el vítreo relámpago?
¿viste celestes ábregos heridos?
¿territorios de cardos, de magentas?
¿tuviste presos de color los ojos:
aljibes condenados a mrar
mínimas alamedas,
aguas nñas y juncos, puentes ciegos,
desamparados
espartos y rumores de masiega?

Pregunto porque sé que fue tu infancia
gentes de yunta y hoz,
herreros donde el hambre contuviera
sus ansias de raíz,
de canción labradora, los sufridos
lienzos de sed extensa,
de aradas brasas y de cárdenos
arroyos de sudor;

pregunto porque fue tu infancia puertas
de abocinado añil,
de charcos amarillos y de avispas,
las espirales ruinas de las eras
pregunto porque sé que fue tu asombro
altos zaquizamíes,
patios de verde y cales, la pureza
de tardes golondrinas que dejaran
tu corazón al borde
de los aullidos rojos dela tierra.

Creciste en el calor de quien se atreve
–tu pintura no es viaje a la melancolía–,
tus campos son hogueras,
encendidas encinas, invasoras
y azules dentelladas, cielos ascuas,
son lumbres erizadas;
tus poemas
a mitades de oteros y de óleo
fueron ala, no argolla,
fueron rabia de barros y de glebas;
humanos golpes fueron
sobre la piel callada de lo llano,
hachazos que rompieran su condena.

Tus verticales manos de retama,
tu viento pregonado,
al viajero convocan, que quisiera
aprender los jilgueros, los zarzales,
los gritos que mordieron
tu corazón.
Mi Benjamín Palencia,
contigo vas, andando por los ocres
que antaño te vistieses ¿no sientes que te aguardan
otra vez sus calizas y sus gredas,
sus tímidas lagunas de lágrimas y juncia,
los pequeños
hogares compasivos de arquitectura seca?
¿qué pintarías hoy? ¿cuál tu paisaje?
¿la muerte de sus ríos?
¿los espejos que roban a los soles su fuerza?
¿las serpientes de alquitrán?
¿las suspendidas vides? ¿un ave que se aferra?

Conmigo vas, nos llaman todavía
secanos donde mueren
virginales, viriles las tormentas
camino de Barrax llevo tus ojos
mendigos de colores sin adverbio:
no están aún tus lejanías muertas.