En tres retazos

Al mismo que me condena Articulos de Alfonso Piñeiro, publicados en cualquier soporte,
con memoria o sin fortuna, que llegaron o que no quisieron quedarse...
y algún experimento de periodista que busca su espacio en la red

Facebook / Twitter

Confidencialba Mi actual proyecto profesional, del que soy editor.
Sus principios son independencia, crítica, certeza e información.

También en Twitter y en el desaparecido Soitu.es

ContraTitulares Primera experiencia blogger.
Única referencia durante mucho tiempo con ese término en Google.
La aventura terminó cuando dejé Madrid por Albacete... pero cualquier día regresará

Adios, Madrid

Mostrando entradas con la etiqueta Municipal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Municipal. Mostrar todas las entradas

20100301

0
La dieta de la oposición

De Confidencialba. La columna del editor.


Hola, doctor. Mire. Perdone que venga por una tontería, pero es que no me come. ¿Cómo dice? No, perdón, me refiero a que no me come bien. Y no soy endocrina, pero creo que es por culpa de eso por lo que está echando tripa y poniéndoseme fofo. Yo le pongo mis estofaditos de ajusticiamientos sindicales, mis adjudicaciones a la sal o a la espalda, mis láminas de becario cubriendo funcionarios en pepitoria, y no se lo come. Pero es que entre horas se atiborra de hamburguesas de mejoras en barrios y bolsas de gusanitos demagógicos. De vez en cuando, todo lo más, una pizza de feria centenaria, pero sólo con eso no se me va a criar en condiciones.

No, no me diga que vayamos al psicólogo de las urnas. Estuvimos en él hará cosa de ocho meses y el zagal salió requetecontento. En el test de felicidad electoral le sacó 20 puntos a Partido-Pardito. ¿Y sabe qué le digo? Que fue peor el remedio que la enfermedad: ahora me replica que no le hace falta tener cuidado con el estómago, que se las puede tragar dobladas, porque ninguno de sus compañeros de clase, ni Pedrito el Santo, ni Dieguito Poco Barato, ni Agustito No Rubio ni, por supuesto, Carmencita Ja Quiero le pueden hacer sombra. Porque si mi chiquillo me come mal, ni te cuento sus amiguitos, que se inflan a bollicaos de oscurantismo y a tartaletas de sombras chinescas.

Verá. Le pongo un caso. Hace cosa de unos tres meses le serví en su punto, ni muy hecho ni muy crudo, un secreto ibérico de líneas aéreas con puré de publicidad institucional, y por la noche una pasta fresca venida de Italia y con la garantía de su Mayordomo, sí, doctor, sí, el que acaban de pulirse como criado a conveniencia en la casa de Carlitos Rocoso. Como era de una calidad exquisita, la broma me costó seis millones, ¿sabe? Vamos, que con la crisis que hay y aquí me ve usted pagando el plato a tres años y con la ayuda de tito Chema Barrendero, que si no ni de coña.

Bueno, pues el niño se me puso con una sonrisa ladina que ya me la conozco de otras veces y que significa que sí, que vale, que tiene una pinta de la muerte y que tal y que cual, pero que no es plan de indigestarse con los gorrinos ni con la pasta, porque muchas veces los primeros son los que mejor manejan la segunda. Y no vaya a ser que alguien diga que se indigesta porque no entiende de altos vuelos culinarios, ni sabe surcar los aires gastronómicos. Total, que se relamió con delectación y apariencia, pero a la hora de la verdad, para que nadie le acusara de pijotero por comerse semejante manjar jugoso y excepcional, apartó el plato y se merendó sin decir ni media un pudding de frutos rojos de los de a riñón la ponencia en la José Saramago.

Así que eso. Que si usted dice que lo deje estar, que ya me comerá bien cuando crezca, y que no me empeñe en ponerle rebozados de TDT, pues aquí donde hay patrón no manda marinero y lo que usted mande que para eso es el especialista. Pero mire a ver si un qué sé yo, unas pastillas o un algo que le devuelva el tono, porque a este paso lo que me da miedo es que se me apoque. Que se me despiste y me venga cualquier mes, un decir, mayo del año que viene, con lloriqueos y con lamentos, con don Penseques y don Creíques, que ya me sabe usted que son hijos de don Tonteque.

Vamos, que si la cosa es que no me preocupe, porque seguro que él solito se pone las pilas, pues bueno, pues oye, pues tampoco es para ponerse en plan histérico. Pero ya le digo, que si me sabe algún remedio aunque sea en plan casero, para que el niño me coma de más a menudo un revuelto de plusvalías y contratos, por ejemplo; o unas lentejas con… chorizo de la marca Hacendado, mismamente; o una sopa de letras crediticias… con coca en los bares, o sea, con coca-cola y en el bar quiero decir, fíjese, hasta con coca-cola y en el bar si hiciera falta, pero al menos el niño se me pondría fuertote.

Y si tenemos suerte quizá sus amiguitos del barrio le imiten. Una suerte, ya le digo, que es que no es plan, ya le digo yo también, que las generaciones del día de mañana, las que han de decidir su destino y además el mío, se anden con esta flojera general y esta atonía de hambre política. ¿O no, doctor? ¿Qué me dice?

20100217

0
Carnaval sostenible

De Confidencialba. La columna del editor.


La columna del editor Por Alfonso Piñeiro

Qué bueno, me digo, que estemos en Carnaval. Es una manera sandunguera, si acaso una de las mejores, de saber que todo puede ser tomado a ritmo de chirigota. Samba de Janeiro y de Belén Esteban, para asombrarse con los mensajes travestidos de los drag-queens de la cosa pública, y aplaudir el disfraz de cierta gentuza que es imposible que se crea lo que dice. A lo loco , a lo loco el discurso en tanga desvergonzado de mengano, el plumaje verde y sostenible de fulano, la traca de voces impostadas… No es como el 28 de diciembre, no. Pero casi: baile de máscaras de quienes visten el traje del emperador.

Qué bueno que estemos en Carnaval. Así, por unos días, el funcionario temporal de turno (pues no otra cosa son los políticos), pueden ponerse sensibleros en una Convención sobre Cambio Climático y Sostenibilidad. Decir que se creen esto y lo de más allá. Confundir 70% de energías verdes con 70% de electricidad consumida procedente de fuentes renovables. Todo el mundo sabe que es una explosión súbita de fuegos de artificio, porque es Carnaval. Y así ha de ser, para que nadie se lleve a engaño.

Qué bueno que estemos en Carnaval. Permite a empresas que reciben “amargos” por su falta de transparencia informativa –no siempre, no todas, seamos justos– ser a la vez sponsors de la cosa ecologista, mientras los congresos que patrocinan dejan fuera de juego a los sesentayochistas que toman el micrófono en el turno de preguntas presentándose como “un simple ciudadano”. Turnos de preguntas que, por cierto, son el único reducto en los que hacer posible, si es que se hace posible, esa máxima de la “participación ciudadana” de la que presume todo Ayuntamiento que se considere contemporáneo. Y sostenible, faltaría más.

Qué bueno que estemos en Carnaval. Porque así saben esos nostálgicos de Jean Paul Sartre, el Che y Mahatma Gandhi, como saben los ponentes del “cine de barrio” del cambio climático (acaso lo sepan desde antes y con más convicción), que esta función casposa de sobremesa es una tómbola, tom, tom, tómbola, de luz y de color. Como la vida, como las ideas, como el poder. Como el terruño pacífico de los Eurocpoters EC135, los programas de entrenamiento de pilotos de la OTAN y los aeropuertos de seis millones de euros en publicidad institucional. Elementos de pro que aseguran el desarrollo y el porvenir.

Qué bueno que estemos en Carnaval, se dice, se repite y se insiste en ello. Así los muchachos y las muchachas de la prensa saben, conocen e identifican la broma ligera de traer a un Nobel llamado Pachauri, a una ex primera ministra de Noruega o al creador de la campaña climática de Barack Obama, guanche para más señas. Es decir, quizá no orgullo pero sí reseña de la capacidad patria. Chuminadas, concluyen, los plumillas o casi mejor sus jefes. Quiere decirse sus editores, los mismos que trafican con la información en función de quién suelte prenda financiera, sobre todo ahora que estamos en crisis. ¿Independencia? Déjate de tanta gravedad, chaval, y baila, que estamos en Carnaval.

Qué bueno este Carnaval permanente. Las ponencias marco del indio de la India, de la noruega o del canario yankee son operetas bufas de lo que a fin de cuentas importa. Y quien no lo sabe es que todavía no se ha enterado de qué va la fiesta. Se toma nota de la rueda de prensa tasada a veinte minutos, y se toma prestada la nota de la agencia de turno; que para eso se paga, aunque luego sus plumillas y los de cada casa cobren una miseria sonrojante, y a los políticos se les hinche la moral hablando de los medios de comunicación, tan necesarios, tan objetivos, tan patatín y tan patatán. Por eso la hiperinflación de cámaras de televisión sólo se hace presente en la introducción y en la clausura de tres jornadas de perfil internacional. Esa introducción y esa clausura donde largan por esa boca pecadora que las urnas les han dado nuestros mandarines de patria chica. Curioso que sean tan mandarines y bocazas, cuando de todos es sabido la boquita de piñón que se gastan en la República Popular China.

Suma y sigue, qué bueno que estemos en Carnaval. Mientras Albacete descorcha botellas de champán de comercio justo por la buena nueva de la revolución verde, el azote de los curritos allende la capital, sr. Díaz-Ferrán, pide que el despido improcedente cueste 20 días. Y todo el mundo sabe que es un disfraz: ni 20, ni 45; si nos pusiéramos serios sería gratis total, para que despedir a un albañil porque me sale del colgajo o de la bisectriz (según género), no me cause traumas. Que estamos en crisis, ceporros, y hay que ahorrar. Y no me aprieten no vaya a ser que recuerde Auschwitz.

Hace días otro Ferrán, el Adriá, anunciaba el cierre temporal de su Bulli. Ayer corrigió: el cierre es definitivo. Y menos mal que estamos en Carnaval, rediezla, sapristi, porque de otro modo ni él ni nadie se atrevería a llamar restaurante a lo de Adriá. Pero en esto, como en todo, si no habláramos el lenguaje de la mentira oficial que hasta el más tonto se gasta en esta España cateta y envidiosa, y de pandereta, no nos enteraríamos. Por eso en Carnaval nos disfrazamos. Para ser más naturales que nunca. Para ser lo que querríamos ser. Carnaval, carnaval, carnaval te quiero.

20091202

0
Navegando a la deriva

La columna del editor en Confidencialba


En Izquierda Unida (IU), andan con la mosca detrás de la oreja a propósito de lo que debería ser el siglo XXI: la conectividad, la globalización, lo digital. Es decir, Internet. Argumentos para la molestia no les faltan. Que tengan o no razón es otro cantar. Pero se entiende: sus redes sociales están a años luz de las que con aparatos mucho más poderosos y potentes han logrado desarrollar los dos grandes partidos, pero además de que esa presencia digital no se ve correspondida en las urnas, ni en la intención de voto, no existen para la opinión pública oficial. Para la que, todavía hoy, configura el decreciente "cuarto poder".

El último reportaje en La Verdad de Albacete, titulado Los políticos manchegos se apuntan a las redes sociales, les ha terminado de convencer: por la razón que sea, los líderes de IU no cuentan. Es sorpendente el caso del coordinador provincial, Luis Ángel Aguilar, que utiliza el propio espacio de bitácoras del diario de Vocento como mirror (réplica) de su blog, La Terca Iutopía. Pero ni esta iniciativa, ni su presencia en la red de microblogging Twitter, que es la primera de un político albaceteño en este espacio, resultan citadas en el texto. Tampoco se hace mención alguna a los blogs del coordinador regional, el albaceteño Daniel Martínez, ni del federal, el castellano-manchego Cayo Lara.

A proposito del de Argamasilla de Alba, una de las voces insistentes en las bambalinas políticas es que su elección al frente de Izquierda Unida no tiene más misión que la de oficiar de enterrador lo más digno posible para subsumir a la formación en un cuadro residual de intelectualidad izquierdista, o bien para que de las cenizas surja un proyecto político nuevo que hoy por hoy no conciben propios ni extraños. El supuesto enterrador siempre niega semejante tarea y, es más, advierte que el intento continuo por sepultarles bajo la herencia de los crímenes soviéticos, que llevan a cabo tanto el centro-derecha como un sector de la socialdemocracia, es prueba irrefutable de que, pese a quien pese, IU sigue siendo una alternativa real.

En Internet, al menos, su presencia está probada. No sólo es que sus líderes "estén al día" y se manejen como pez en el agua (al menos, más que la media de la clase política), por servicios como Wordpress, Facebook, Twitter, Blogger o MySpace. No sólo eso. También cuentan con algunos de los engranajes de información que reciben más visitas, como Red Progresista o La República. Desde luego, más visitas de las que, en porcentaje escalado, reciben en forma de votos en las urnas. Frente a ellos, los dos grandes partidos viven encastillados en sus páginas web, con excepciones, caso de la magnífica gestión de la identidad digital del lehendakari, Patxi López.

Una de esas redes presenta una concepción muy a la vanguardia, como es el caso del agregador de blogs I love IU, tan alejado de la doctrina de partido que es imposible navegar por esta web y encontrar un solo rastro de la imagen corporativa de la coalición. Ni logotipos, ni agitprop ramplón. Sólo artículos y más artículos sobre un diseño tan sencillo como amable para la lectura. Y una lista de enlaces en la columna izquierda, liderada una vez más por las dos redes sociales del momento: Facebook y Twitter.

La pregunta está servida: ¿qué es lo que falla para que ese respaldo en el mundo Internet no encuentre su acomodo en el mundo real? ¿Es que los internautas no votan? ¿O es que la ingente masa electoral de populares y socialistas no tienen habilidades para la web? Cualquiera de la dos cuestiones es inquietante: la primera, porque estaría hablando de la formación de un nuevo cuerpo político, aun marginal, pero con herramientas de futuro, y que se juega la esencia y la existencia al margen de las actuales reglas democráticas; la segunda, porque plantearía una contradicción intrínseca con los balances oficiales sobre penetración de la web en los hogares españoles, y porque desautorizaría las cuantiosas inversiones que tanto PP como PSOE destinan a sus herramientas web.

Una de las explaciones, quizá no definitiva pero sí suficiente, es que la red ha amplificado la endémica pugna interna de la coalición, que sus dirigentes han tratado de vender como pluralidad manifiesta, pero que tan bien sirve en bandeja la cantinela de la "izquierda desunida". Basta con unas mínimas nociones de navegación para darse de bruces con uno de los blogs históricos de la "izquierda transformadora", A sueldo de Moscú, y leer las cuchilladas entre compañeros: entre otras, las tensiones permanentes entre los miembros de IU críticos con el PCE y viceversa, los militantes de base comunistas que "desprecian" como minoritarios a los restantes colectivos.

Otro razonamiento, también parcial pero estridente, es la evolución "natural" de algunos históricos que, emulando a Santiago Carrillo, abandonan el comunismo y se abrazan a la fe del socialismo. Sobran ejemplos en Albacete, aunque ninguno tan renombrado como el de la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar. En cuanto a las sucesiones, nada tan complicado como llenar el hueco dejado en su día por Julio Anguita, todavía invocado por muchos votantes del PP y del PSOE como "ese sí que era un tipo que valía la pena". El nuevo secretario general del PCE, José Luis Centella, es demasiado reservado y "chapado a la antigua" como para generar entusiasmo, y el papel de Lara como coordinador general de IU no tiene la mínima, pero necesaria, visibilidad en el Congreso de los Diputados.

Y, además, cabría preguntarse si IU goza de las simpatías de los internautas de perfil progresista, pero no acaba de casar con su espíritu. Una de las propiedades del mundo Internet es que globaliza, pero no es colectivo. La web es un gran almacén de ideas, un gran vertedero de palabras, muchas veces un estercolero, pero no es un bien de dominio público. Iniciativas brillantes como Wikipedia, o la comunidad linuxera, se alimentan de las aportaciones de miles de usuarios anónimos, pero se mueven por impulsos extremadamente individuales: cada internauta tiene sus razones para aportar, leer, saltar de una página a otra y si algo tiene claro es que no es encorsetable. El usuario de Internet se sabe y se ama libre. Sin banderas. Sin colores. Aglutinar esa fuerza es posible, pero la izquierda política ha demostrado una incapacidad manifiesta a la hora de trasladar su fuerza digital a la representación parlamentaria.

En todo caso, existe un interés y unas motivaciones compartidas por las que la avanzadilla de la sociedad del conocimiento y la vida pública "real" no están en la misma onda. Lo que puede ser el germen de cualquier movimiento ciudadano hoy por hoy imprevisible. Es por ello por lo que conviene prestar atención al fenómeno, al margen de las ideas y del voto que cada cual profese.

20090901

0
Olor a impostura

Artículo de Carlos Otto-Reuss * en Confidencialba


El verano es sinónimo de pereza. Se trabaja menos, se produce menos ocio, todo se hace de forma más relajada... Encima en Ciudad Real y provincia, mesetosa ella, hace un calor alienante que nos recalienta (aún más) el cerebro y nos sumerge en una situación de coma que no desaparece hasta bien entrado septiembre. Así, los meses de verano son los idóneos para que en Ciudad Real tengan lugar las mayores invenciones. Y es que Ciudad Real, en verano, huele a impostura.

Julio empieza con el Festival de Teatro Clásico de Almagro, una cita obligada y obligatoria para cualquier ciudadrealeño, que, aunque no pise un solo teatro durante todo el año, ha de ir al menos una o dos veces a Almagro para dejarse ver por ahí y presumir de haber estado. Lo que más gracia me hace de este mes en Almagro es comprobar cómo mucha (muchísima) gente que a diario va en vaqueros se planta un vestido de noche para ir al teatro pagando no menos de 20 euros por una obra cuya entrada no pasa de los 10 euros el resto del año en cualquier otro teatro. Pero, como dijo Antonio Machado, es de necios confundir valor con precio, y en esa confusión mete el Festival al público para que se gaste una pasta, algo que también contribuye a que el teatro se convierta en un producto sólo apto para gente de gran nivel adquisitivo, como pasa, por ejemplo, con la ópera. Y claro, la gente va a la ópera con sus mejores galas y trajes de noche, así que en el teatro igual.

Hay otro hecho bastante divertido vinculado a las grandes galas que desfilan por Almagro, y es el empeño de mucha gente en aparentar sofisticación. Una persona puede decir que no se lee un solo libro en todo el año, pero pobre de aquel que se atreva a admitir que no pisa Almagro en verano para ver alguna obra, ya que ése será mirado con los terribles ojos del que lo acusa de inculto aunque a él mismo la cultura le importe un rábano. Y esto de que a una persona le importe un rábano la cultura es total y perfectamente legítimo, pero lo de ir por la vida de algo que no se es está muy feo. Además, es curioso que la gente vaya al teatro disfrazada de cultureta si tenemos en cuenta que los orígenes del teatro no son muy cultos que digamos: en la época clásica, el teatro estaba destinado al populacho (que nadie se me ofenda), que iba al teatro como quien va ahora al fútbol. Todo esto a lo largo de las cuatro y cinco horas que duraba la obra (no como ahora, que los directores meten tijera para que aquello no dure más de dos horas). La gente se pasaba en el teatro la tarde entera con su comida, su bebida y todo lo que se preciase. ¿Que algo le hacía gracia? Pues se reía sin complejos y a mandíbula totalmente abierta.¿Que algún diálogo le llamaba la atención? Interrumpía a los actores y soltaba lo primero que se le pasase por la cabeza. Por ello es gracioso observar que a día de hoy, en los teatros, si alguien se pone a comentar la obra a su compañero de silla, todos lo miramos con desprecio mientras condenamos enérgicamente que esta persona no sepa disfrutar de la cultura en silencio. Por ello, sería difícil haber visto en el siglo XVI a un sanchezdragoniano en el teatro. Lo dicho, pura impostura.

En el límite entre julio y agosto en Ciudad Real tenemos la Pandorga, una fiesta supuestamente rescatada de una tradición evidentemente inventada. Y es que en Ciudad Real no nos andamos con chiquitas, oiga; si no tenemos tradiciones molonas, nos las inventamos y no pasa ni media. Se enmarca todo dentro de la campaña de plagio y derribo mediante la que nos estamos fraguando una nueva y fastuosa identidad a base de copiar la Semana Santa de Sevilla, inventarnos nuevas fiestas en puentes olvidados o ‘recuperar’ tradiciones que en realidad nunca existieron.

Pero lo mejor está por llegar. O qué se creen, que el mes del folklore no ha hecho sino empezar. ¿Qué mayor orgasmo hay para una localidad que las fiestas en honor de su honorabilísima patrona? En nuestro caso es la Virgen del Prado, a la que rendimos culto no por devoción, ni por la crisis, ni por tontunas de ésas, sino como defensa legítima frente al ataque socialista al catolicismo. ¿Se acuerdan de las cruzadas? Pues algo parecido, sólo que bastante más rancio.

En realidad, pese a que julio y agosto son meses de hastío para la mayoría, hay una poderosísima minoría que realmente hace su agosto. Entre el Festival de Seguidillas, el de Folklore, las fiestas en honor a la Virgen del Prado y alguna cosita más, el Ayuntamiento suelta de forma encubierta terribles cantidades de dinero a todos aquellos colectivos amigos que, grandes o pequeños, pueden ejercer una terrible presión y crear más de un conflicto si se cabrean. De este modo, los amigotes (hermandades, grupos folklóricos, cofradías...) se ganan unas pelillas sin ningún tipo de rubor, sobre todo en la feria, con subvenciones encubiertas que el Ayuntamiento ejecuta mientras los ciudadrealeños dormimos la siesta. Con calurosidad y alevosía.

En la novela negra, la noche suele ser el marco ideal para que los malos hagan sus fechorías. En Ciudad Real somos más listos y jugamos a los engaños y a las imposturas en verano, cuando los cerebros están aún más dormidos que en cualquier noche de diciembre.


* Carlos Otto-Reuss es periodista y analista de medios, editor de www.ottoreuss.com y colaborador en múltiples cabeceras digitales.

20090819

2
Café con hielos... en plural

Publicado por Rafael Retuerta en Confidencialba


A cada cual nos da por lo nuestro. Que es una de las cosas buenas, me digo, de las libertades. Mientras no se haga daño a nadie, y antes de que la crisis la aproveche algún Berlusconi de turno para meternos el miedo a todo lo que venga de fuera o tenga la piel tostada, quiero tener derecho a defender lo mío. Le explico lo de “lo mío”. ¿Mis propiedades? No creo, porque no las hay; ¿Mis convicciones, dice? Hombre, en función del parné que usté me enseñe, que estamos en crisis y hasta los intangibles se pueden poner en venta. Pero mis caprichos, esos no me los toque. Esos no. Esos ni por todo el oro del mundo.

Si quiere, se lo canto como Manolo Escobar En un lugar de la manga: “Por favor, el orgullo no me venga a comprar, que yo sé perder antes que ganar”. Así que de todo lo demás, si quiere, hablamos, negociamos y hasta nos mentimos. ¿Que tiene usted, digamos, el capricho de abaratar el despido? Bueno, pues si es por capricho y Dios mediante, sea; quicir, amén. Total, lo único que puede pasar es que en lugar de conseguirlo ahora, lo consiga dentro de unos años. Por más que trinen los sindicatos, que como ya sabemos, y no nos echemos las manos a la cabeza ni nos rasguemos las vestiduras, cantan lo justo; lo que les dejan. Lo que gente como usted les permite. Así que mejor ahora, con agostidad y alevosía: que la peña se entere tarde, mal y nunca.

Piense, si no, en lo que dijo Oscar Wilde: que la única diferencia entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho es más duradero. Así que, yo qué sé, si usted lo que tiene en la entrepierna por capricho es seguir cortando el bacalao, por más que les cueste encontrar candidato más que a Chiquito dar con un pulpo en un garaje, jarl, pecadorl de la pradera, lo suyo es que aproveche los veranos para reordenar al personal. Que ya me consta, ya, que está en ello. Moviendo fichas. Intercambiando cromos. Que en septiembre todo lo más. Bueno, pos ea, pues si es capricho qué se le va a hacer. Aunque al final no salga. También tengo yo los míos y no consiento que nadie me diga ni mú, aunque no siempre se me cumplan.

Pruebe. Pruebe a tocar en una guitarra el Capricho árabe de Francisco Tárrega y se dará cuenta de hasta qué punto los caprichos son vericuetos insondables de la sensibilidad humana, complejos, retorcidos, hermosos pero sin mesura ni razón que les asista. Por eso yo respeto si usted tiene el capricho, pongamos por caso, de regresar a un consejo de administración en el que debió velar por el destino de los dineros, que no eran suyos sino de sus impositores. Y que quiere volver a ese puesto precisamente porque no le dejaron hacerlo. Oiga, es que no hizo su trabajo. Usté mismo lo dice. Pero pase, venga, hale. Dale, boludo, como se expresan nuestros primos porteños –viene al pelo, lo suyo es de juzgado de Mafalda–. Si es capricho, vía libre, semáforo en verde y el Banco de España proveerá. Total, de hambre no se va a morir, eso fijo; así que mejor es que le tengamos fichado y controlado, antes que deambulando a saber en qué empresa y jugando a saber con qué números.

Pero por eso le digo, le quiero decir, que me consienta usté a mí mis caprichos. Y uno de ellos, oiga, uno de los que más me saca de mis casillas, es que el servicio de hostelería haya olvidado de manera masiva que el café con hielo se sirve con varios hielos, no con uno industrial, orondo e indestructible. Que lo gracioso del café con hielo no es tomar el café frío, que también, sino y sobre todo el repiqueteo de los cubitos, mientras se deshacen, en la copa o vaso que sirve de contenedor y refrigerador. Y entiendo que la opción ahora mayoritaria sea más funcional, más práctica y quizá, digo quizá, también más ecológica. Pero lo mismo no va por ahí lo de luchar por un planeta más verde. No sé. ¿Cree usté que si nos sentamos y lo discutimos lo mismo llegamos a un acuerdo, y a cada cual su capricho y con él viva feliz? Venga, que todo es ponerse. Antes de que acabe el verano, si puede ser. Mírelo, y ya si eso me va contando.

20090727

0
Manual de supervivencia

Publicado por Rafael Retuerta en Confidencialba


Mi muy querido amigo: enterado quedo de tu próxima visita a las llanuras manchegas, y sorprendido doblemente. Primero, porque unir como elección Albacete y mes de agosto es una unidad de destino más friki que la que proponía Falange “en lo universal”. Segundo, porque por mucho bombo y platillo que le hayamos dado al súper-híper-mega futuro Centro de Recepción de Visitantes, cual Faro de La Moncloa retro-chic, me parece demasiado pronto para que sus efectos pudieran justificar tu viaje. Sea como fuere, hete aquí que me veo obligado a transmitirte mis escasos conocimientos para sobrevivir al estío –que no hastío– albaceteño. Si ves que tal, toma nota.

1.- Elige hotel u hostal de la categoría que prefieras, pero que tenga aire acondicionado. Levántate con la fresca para pasear por la city, a eso de las seis y media de la mañana. Cuatro horas después, deja todo lo que estés haciendo, regresa sobre tus pasos, desayuna, y no vuelvas a pisar la calle hasta bien entrada la tarde. Es insalubre intentarlo antes.

2.- La noche es una de las mejores bazas de esta ciudad, bien distinta de otras que se confabulan cual territorio comanche a partir de la puesta de sol. Pasea y deléitate con tranquilidad, que salvo algunas zonas concretas, seiscientas veces podrás salir a la calle y las seiscientas sentirte a salvo. Ha crecido algo la delincuencia con esto de la crisis, pero esta ciudad está lejos de ser la ley de la selva.

3.- Planifica tu salida de turismo rural: consulta las previsiones meteorológicas y arriésgate sólo el día en que anuncien una tregua en los termómetros. Entonces podrás disfrutar las auténticas maravillas naturales de esta provincia desconocida. Basta una treintena de kilómetros para que la estepa se transforme en llanura majestuosa, arbolados valles o vertiginosos cortes en picado de la roca madre.

4.- No salgas sin plano. No te fíes de tu instinto: las calles que parecen rectas giran sobre sí mismas, y las que parecen curvas atraviesan la urbe. Y es que aquí hasta la geografía del callejero sabe mentir bien. Si con todo te arriesgas no olvides nunca, como canta el maestro Quintín Cabrera, que las ciudades son libros que se leen con los pies. Un periodista se lo dijo una vez al presidente de la Federeación de Vecinos y éste se apropio de la frase. Hizo bien: Antonio Skármeta dibujó en los labios de Pablo Neruda la cita de que la poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita. Pues eso.

5.- Ensaya el siguiente gesto: mínima contención de aire, labio inferior retraído, expulsión inicial de aire pronunciando la letra “e” como si fueras a decir la “i”, acentúa esa vocal, y pronuncia a continuación, sin cambiar el gesto, y también con acentuación, una “a”. Hay muchas variantes: arqueando las cejas, detrás de un “pos”, moviendo la cabeza con cara de circunstancias, etc. Pero esta pauta que te doy es la que mejor te permite empezar a decir correctamente “ea”, la interjección más milagrosa de todos los idiomas que en el mundo hay, pues tiene todos los significados que le quieras incorporar, en función del contexto, la entonación y la gesticulación que acompañe. Los albaceteños no lo saben, pero es una de sus armas de seducción más poderosas.

6.- Ya que nos ponemos con los localismos del lenguaje, no te sientas herido ni menospreciado si pides algo y se te niega. Si así sucediera, no veas maldad en la respuesta “no ni nada”, de fonética [no ni ná], pues no es más que la cada vez más famosa triple negación manchega, santo y seña de esta tierra.

7.- El humor albaceteño no es surrealista, a pesar de los Chanantes y de José Luis Cuerda. Pero sí es ácido, irónico y escueto. En esto, como en tantas cuestiones, son infinitamente más listos, y rápidos, que lo que el forastero sin advertir pueda imaginar. Sin la preparación adecuada, su tono humorístico puede resultar cortante. Pero no lo es.

8.- Por eso mismo conviene que te pienses las cosas dos veces antes de criticar nada que no te complazca, o que no entiendas. Y, si lo haces, nunca, y esto que te quede bien claro, nunca en público. La velocidad de propagación de ciertas críticas en ciertos sectores deja en mantillas a la velocidad que pueden alcanzar los cazas de la Base Aérea de Los Llanos.

9.- Quizá el día de tu llegada, a la hora de dormir, se te haga un nudo en la garganta. Con la misma o superior intensidad se te hará el día de tu regreso. Lo advierten siempre: en Albacete se llora dos veces, una cuando se aterriza en la ciudad, y otra cuando se abandona. Curiosamente, la misma cita se da en la película de Dany Boon Bienvenidos al norte, al hablar del pueblecito francés de Bergues. Y curiosamente, Bergues también posee sus propios modismos lingüísticos, su propio humor y termina siendo igual de entrañable para el forastero como lo es Albacete. La vida es una tómbola. O un pañuelo.

10.- Gastes lo que gastes, lleva siempre un euro suelto en un bolsillo. Es más que probable que alguien te quiera obsequiar con una navaja durante tu estancia. El derecho consuetudinario pauta que tú se la “comprarás” por el precio simbólico de ese euro. Y te aseguro que navajas como las de aquí no vas a encontrar ni aunque te vayas a la China a buscarlas.

Espero que estas indicaciones te permitan pasar la más agradable de las estancias. Vuelve para la Feria, en septiembre, y prepara un regreso para la Feria de 2010, la del Tercer Centenario. Así aumentarás el relumbrón de nuestro clase política –gobernante o en la oposición, es lo mismo–, y nos dejarás dineritos que nos van a venir de perlas para seguir presumiendo de una ciudad que, nos aseguran, va a quedar la mar de guapa.

Se despide con un fuerte abrazo,

Tu amigo.

20090709

2
Pleitesía a la ineficacia

Publicado en Confidencialba el 8 de julio de 2009


Comisaría provincial de Albacete, Cuerpo Nacional de Policía. Media mañana. O algo más tarde. En todo caso, sol, calor. Julio. Y la estepa manchega no ayuda a aplacar la justicia de Lorenzo. En la puerta el curioso crisol de ciudadanos que hay a la entrada de cualquier comisaría de España: entre pintoresco y decadente, como la calle Montera de Madrid y la clientela media de un supermercado de barrio, todo bien agitado en coctelera y servido sin pedir perdón. Pepe Pérez está citado a las 12.58 para renovar su Documento Nacional de Identidad. Y sin confesar.

Pepe Pérez es español. Lo cual le pesa cada día más. No llega al grado de Sánchez Dragó, que no se ve español, ni expañol, ni antiespañol; pero le pesa. Una lástima, piensa, con lo divertido que es el país. Pero que cainitas somos, jodíos de nosotros, añade. Pasa como Pedro por su casa a la comisaría, y si no se detiene él a preguntar, nadie le dice nada. Adelante, adelante. Ya, ¿pero qué hago?, se inquieta. Ahí, ahí, en la puerta están los nombres y el número que les corresponde. Ah, vale.

Pepe Pérez, como buen ciudadano que cree ser, ha llegado antes de la hora. Unos quince minutos. Su hora y su nombre dicen que es el 59. Echa un vistazo, y van por el 38. Carape, se dice, tendrán que ir rápido. Ni siquiera se da la opción de temerse lo peor, el típico retraso administrativo sine die. Eso era antes, se convence, antes de estos tiempos digitales, no hay más que ver las dos pantallas planas tan cucas ellas que han puesto por mesa. Nada. A sentarse que enseguida llaman. Y se sienta.

Han pasado diez minutos y están estancados en los números 40, 41 y 42. Vaya, algún problemilla habrá surgido. Pepe Pérez, que tiene el feo vicio de fumar, tiene la ocurrencia de matar el tiempo consumiendo(se entre) humo. Pero se aplaca, no vaya a ser que la cosa se acelere. De haberlo sabido, se habría traído un libro. Porque tiene otro feo vicio que, como el tabaco, cada vez se estila menos: la lectura. Así que mata el tiempo de la mejor forma que se le ocurre: silborroteando alguna melodía inventada, y estirando las piernas con esos pasos medidos, calculados y hasta contados que todo mortal pronuncia cuando no sabe muy bien a cuento de qué está dándose un paseo.

El tiempo de cortesía se ha agotado. Pasan diez minutos de la una y están en el 45. A fumar. Fuera, se las ingenia para controlar el turno. Cuando reingresa, no han pasado del 48. Algún SMS, mirar otra vez las caras que siguen y las que han llegado. Un ciudadano monta un pollo porque unos que van sin cita son atendidos… Lo dicho: Montera más supermercado de barrio. Pasan unos cuantos números sin ciudadano, lo que acelera el asunto. Pero hace tiempo que el reloj dejó atrás la una y media.

Al fin. 59. Vamos allá. Pepe Pérez, que además de correcto y resignado está al día en lo digital, tiene cuentas en varias redes sociales, edita un par de blogs y tiene casi más conocidos sin rostro que rostros conocidos, ha leído las indicaciones en la página web del Ministerio del Interior. Ahí dice que DNI antiguo y fotografía 26x32 milímetros. Y Pepe Pérez, con esas manitas que dios le ha dado, se ha fotografiado y se ha impreso a sí mismo en su casa en papel de a 200 gramos el metro cuadrado. Lo tiene controlado. O eso cree.

“DNI antiguo, fotografía y 10 euros”, le sueltan tras los buenos días. Vaya, el tercer elemento no consta en la web de Interior. Pero todo sea por el trámite, de suerte está que el día anterior cambió un billete de 50 con el menú de mediodía. Las fotos son estas. A ver, dice la mujer que le atiende… Ay no, pero estas no valen, mira, tienen que ser de este tamaño. Pepe Pérez calcula el tamaño que le indican y alucina en más colores que ofrece la Nikon con la que se autorretrató. Pero si eso no es 26x32, apunta, eso es mucho más. Pues si quieres, fuera hay un fotógrafo… O te pido vez para las 8.30 de la semana que viene. Que, dentro de lo malo, no es lo peor: con la cita a primera hora se asegura uno no tener que esperar casi 60 minutos desde que llega a comisaría.

Lo pactan, y la mujer le indica por triplicado –cosas de la función pública, fijo¬–, que es un favor personal. Fíjate bien en la puerta, agrega, que indica cómo han de ser las fotografías. A la puerta va, y allí un cartel desmiente a la web de Interior por un milímetro… pero también a la señora que le atendió: 25x32 milímetros. Las fotos que acaba de ver como buenas son mayores, eso es seguro. Y por si fuera poco, el cartel de la puerta aporta un matiz: la cara debe tener entre 20 y 25 milímetros de largo. Vale, pero ya puestos y por si acaso, decide preguntar al fotógrafo, que encuentra a la entrada del supermercado con pinta de “ya ves, echando la mañana”. ¿25x32, entonces? No, hombre, no, 25x35, creo. Hala. Sin dar crédito, Pepe Pérez pregunta "y a cómo", que así se pregunta en los mercados –y en Montera–. A seis euros las cuatro, le responde el menda.

Pepe Pérez da las gracias y se marcha. Como no sabe para qué carajo le hacen falta cuatro fotos no ha pagado seis euros. Y se va cuesta abajo pensando en que no tiene fotos, ni sabe si acertará con las que traiga la semana que viene, ni le han explicado por qué hay que pagar 10 euros ni, por supuesto, sale con el DNI renovado. Y que en este país entre todos matamos a la seriedad y ella sola se muere asco. Extasiada. Anonadada. Y que, con todo y eso, está de enhorabuena, porque sin comerlo ni beberlo resulta que encima le han hecho un favor personal.

Después de lo visto, poco ha de importar que la web de Interior no dé la información precisa. O que una cita a una hora tan concreta como las 12.58 sea, a la hora de la verdad, dúctil y maleable. Porque el dolor de ser español se compensa con una España divertida, caótica, estrafalaria, ruidosa, y con un favor personal. O con dos. Y encima el paro ha bajado, dicen el INEM y el FEIL. Es el non plus ultra de la buena suerte. Pues hasta la semana que viene, y que dios reparta suerte.

20090611

0
Shakespeare o Luis Miguel

Publicado en Confidencialba el lunes 8 de junio


Son las diez menos cinco de la noche del domingo 7 de junio. En la sede socialista en Albacete, en la calle Pedro Coca, se agita algún banderín. El Salón de Actos de la planta baja no registra ni la mitad del lleno. "A unas europeas vendrá poca gente", había asegurado a mediodía un ideólogo del partido. Bueno, contando con lo que hay, abstención, crisis, desencanto... Contando con todo eso, no está del todo mal. Faltan cinco minutos, cuatro ya, para que la televisión escupa los resultados de las elecciones. Pero en la pantalla sólo se ve Cuatro. Se ve, pero no se oye. Y emite Callejeros. A ver si vamos a ser los últimos en enterarnos. Que tendría delito si hemos ganado.

30, 29, 30, 32. La improvisada porra arroja cifras entre la ilusión agazapada de las miradas septuagenarias, y las cantidades esbozadas al tuntún. "¿Cuántos se eligen, caballero?". Así está el patio. Ni siquiera todos los que militan, y por tanto votan, saben del todo qué es lo que se vota. Pero sí a quién votan. Y quién quieren que gane. "Socialista, siempre, sí señor, a la derecha nunca. ¿Cuánto es la mitad? ¿Veinticinco? Pues pon dos más". El abuelo, así llamado con total cariño, erguido, orgulloso, desafiante, no escucha a razones. Más de la mitad no creo que sean, le dicen al lado. "Si no se sueña no se consigue". Salvatore Roncone, el protagonista de La Sonrisa Etrusca, estaría orgulloso. "Estos son de los míos, partisanos, calabreses, amantes del vino, el queso y las mujeres", habría dejado escrito José Luis Sampedro.

22, 23, 20, alguno incluso 18. Los tecnócratas, así llamados también con total cariño, gente de la base pero que quien más quien menos tiene su negocio hecho con, para, en o desde el partido, saben que el hueso es duro de roer. No se arredran pero, cabizbajos, sólo admiten una sorpresa como argumento para salir airosos del lance electoral. Son la generación intermedia entre los jóvenes de 70 años y los carcas de 20 en que se ha convertido la generación con mayor formación académica de la historia de España. Al menos, los de 20 aquí presentes no se adocenan. Bastante tienen, como sus colegas de Nuevas Generaciones, o los de las Juventudes Comunistas, con ser parte de la política activa y en directo. En primera línea. Jugándose el tipo, y a veces jugando con fuego. Quemándose incluso.

'Soft punk' y Frente Popular
El secretario local de los cachorros de la rosa y el puño, llamados también y dicho sea por tercera vez, y cuantas veces sea necesario, con todo el cariño del que es capaz la tinta digital, Manuel, se afana en agitar el banderín socialista. Ha sido el primero en hacerlo, y al final de la noche será el último en batirse en retirada. Mientras tanto permanece en duelo con el destino. Se ve David contra el Goliat de los cuatro millones de parados, pero a fin de cuentas en la pasada campaña el PSOE ha hecho de la necesidad virtud: agitó en la coctelera la estética soft punk, el agitprop del Frente Popular, la desvergüenza de Ernesto Guevara y una exhibición de poder a razón de 11 mítines diarios en la provincia.

Y lo que le salió no ha estado del todo mal. Tres puntos y medio, con el vendaval presente, es victoria pírrica del PP. Claro que su rival le ayudó: hacía tiempo que no se recordaba una campaña tan low profile (bajo perfil) de los de Génova-Muelle. Los de mediana edad lo saben y dan palmas con las orejas. Se han liado a hablar del Falcon, del aborto y se han quedado en garzones con algunos asuntos, y mientras El País abría tres días seguidos con las señoritas de compañía de Berlusconi, no vaya a ser que algún Pedro Jota o similar se dé cuenta de las pifias.

Los de 20, aun formados, aun críticos, aun participativos, sólo intuyen la campaña de bajo perfil. Pero eso, así, sin estudio científico, les da más fuerza: trabajadores vs. especuladores, reza el slogan clave del PSOE-2009. Tienen tiempo de crecer y decidir si se les caen, como cantaba Javier Krahe, la O y la S de las siglas. Incluso, depende de Obama y de sus sucesores, hasta la E: "¿Es socialista? ¿Es obrero? ¿O es español solamente? Pues tampoco cien por cien, si americano también. Gringo ser muy absorbente. Cuervo ingenuo no fumar la pipa de la paz con tú, por Manitú. Hombre blanco hablar con lengua de serpiente".

"Venga, lo que cuenta"
Basta de cantautores. Son las diez y algún genio de la te-de-té ha conseguido sintocinar la primera y darle volumen. Datos de participación. Algún comentario susurrante. Expectación. Conexión con la vicepresidenta y el ministro del Interior. Rubalcaba da ocho pasos hasta el atril. De la Vega da dos más: son más cortos y su puesto queda un poco más lejos. Desde que aparecen en escena transcurren 17 segundos hasta que se escucha un sonido reconocible: el ministro desdobla un folio con resultados. 11 segundos más en total silencio. María Teresa rompe el hielo: "¿Empezamos? ¿Sí? Buenas noches".

Jornada tranquila, agradecimientos a la ciudadanía y a los agentes de la seguridad, otra vez datos de participación. "Venga, venga, lo que cuenta", grita un militante a 250 kilómetros de distancia. Es decir, en Pedro Coca. Murmullos. "Silencio, ssshhh". Dos minutos. Y nada aún. Tres. Ahora, ahora sí. Parece que ya. "Uff, qué seriedad", observa un espectador. "Es ella, es así", repone otro. Ahora: Partido Popular, 5.802.890 votos, porcentaje del 42,03, 23 escaños; Partido Socialista Obrero Español, 5.336.994 votos, porcentaje del 38,66 y 21 escaños. El recuento sigue, pero entre socialistas y populares no hay nada más allá del bipartidismo. En algún sitio sonarán botellas de cava (o de champagne, por si queda catalanofobia) descorchadas. Aquí lo único que se bebe es la decepción. Y lo peor está por llegar.

"Te voy a decir una cosa, y pon mi nombre si quieres", dice un periodista que ha trabajado en varias administraciones, Subdelegación, Ayuntamiento y ahora Sescam y Bienestar Social, "medio millón de votos no es nada, no han ganado". No está aplicando ningún bálsamo, ni a sí mismo ni a nadie. El retroceso medio de los partidos socialistas europeos se estima de tal calibre, que sortear una crisis de caballo con sólo 3,5 puntos porcentuales de voto por debajo del vencedor es pecata minuta. Cierto, pero es un allegro ma non troppo. Lo peor, se insiste, está al caer.

Dos y dos son cuatro
Llega al lugar de autos la alcaldesa. Se diría que Carmen Oliver está algo descompuesta. Sonríe y se muestra atenta, que es cosa que además de aprendida es seguro que lleva en la genética. Pero va con prisas, con la mirada algo desencajada. Quizá sea el cansancio de la campaña. Quizá el de la jornada. Quizá el de algún recuento en alguna mesa. En la del periodista mencionado, la victoria del PP ha sido apabullante: 8 a 1. Aparece en acción un concejal socialista de la capital. Violento, no, pero sí contrariado; enojado antes que abatido, más bloqueado que distante. "20 puntos, hemos perdido por 20 puntos". En la ciudad, claro. Doce mil votos menos, que con dígitos impacta más: 12.000. Dice el edil que en su mesa la proporción también ha sido brutal: 7 a 1. Se ha salvado Fátima, parece ser, y algún que otro barrio.

Es cosa de ciencia: dos y dos son cuatro, pero cuando alguien se empeña en ver tres, la desautorización de la realidad humilla más que la propia realidad. De la calle Muelle llegan noticias: los del PP se van a celebrarlo a La Posada Real. En Pedro Coca las celebraciones tienen otro cariz: "voy para casa", "¿te acompaño?", "bueno, pues a seguir", "a esperar unos añitos". Nadie pregunta por Europa: el centro-derecha se hincha hasta las dos terceras partes del Parlamento.

Populares, socialcristianos, democrata-cristianos, liberales y conservadores (menuda amalgama), van a tener cinco años para sacar sus propuestas adelante, aunque no cuenten con la complicidad de las izquierdas moderadas, como en la pasada legislatura. El PSOE tiene cinco años para decidir si sus tambores anticapitalistas de los últimos 15 días han sido de Shakespeare o de Luis Miguel. Esto es, el sueño de una noche de verano, o "toda una vida me estaría contigo". En España, cuando la guerra, la de Irak, a punto estuvieron de lo segundo.

20090303

0
Por tantos, o por santos

Ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quién sirvió. Fue una enseñanza que un día, grabadora y café mediante, me dio quien acaba de presentar su dimisión irrevocable como coordinador del Foro de la Participación, Miguel Berrio. Una decisión que se venía escuchando en algunos círculos, pero que llega antes de lo que la mayoría de los allegados pensaban. Gracias, Miguel, por uno de tantos aprendizajes. Quién lo iba a decir.


Es la última que se ha montado la factoría de sotanas para convencernos de que les echemos una ayudica vía IRPF. Que lo hagamos por tantos. Por tantos que pregonan la buena vida del cielo y el valle de lágrimas que, por consiguiente presidente, nos ha tocado vivir en este perro mundo. “Y un cura les decía: arrodillados hijos, siempre arrodillados”. La cita es de El loco de la vía, inimitable fragmento de prosa poética a cargo del también inimitable Rafael Amor.

Pásense por www.rafaelamor.com. Apesta a porteño y prepo bonaerense, como manda Gardel (uruguayo, mal que les pese a los mitómanos argentinos). Pero, chévere, que estacazo de sensibilidad y guerrillerismo social. Guevariano. Hay que endurecerse sin perder la ternura, decía el comandante. Y más, después de echarle un ojo al último Dutifri de Javier Sardá. Que es muy suyo, muy como siempre: escasos gramos periodísticos, pero un envoltorio con el que te tragas lo que te echen. Crónicas no fue líder siete años sólo por casualidad. Aunque nadie reconozca haber sido fiel a los “marcianos”. Qué mundos tan contrapuestos, Sardá y los documentales de La 2 –que “todo el mundo ve”, ay qué siesta más güena–, unidos por el ungüento dulcificador de la hipocresía televisiva.

No se me pierdan, estábamos con la campaña de los benditos feligreses. Pero agrandemos el paréntesis porteño: parte del programa lo dedicó el otrora Sr. Casamajor a los “nietos recuperados”. Es decir, los hijos secuestrados durante la dictadura y dados “en adopción” a esos grandísimos hideputas de los cargos militares. Esos miserables –los legionarios, no sus lacayos arrancados a las madres y abuelas de la Plaza de Mayo–, que ayer, hoy y siempre, en el Río de la Plata, en Birmania o en el Opus Dei, buscan irse de rositas con leyes de obediencia debida y lindezas jurídicas por el estilo.

Justo al término de la entrevista con uno de esos nietos –quizá la parte más intensa del programa, y en la que más telespectadores buscaron fortuna en emisiones menos “sesudas”–, y en una brevísima ráfaga, diez segundos todo lo más, sonaron Los Dinasaurios de otro grande de la Argentina, Charly García. Qué afortunado, pensé, haber aprendido en su día de mi buena Estela que esos “dinosaurios” es como se llamaba a los milikos, esbirros deleznables de la “obediencia debida”.

También ellos, como todos los listos y espabilados de este planeta, expertos en medrar a base de mediocridad y crucifixiones al respetable, se auparon sobre los hombros de la salvación de las almas. Es lo mejor, decían, para poner fin al desmadre del peronismo. Que sí, que aquello fue el cisma de una economía capaz de autoabstecerse. Pero por muchas fábulas que me cuenten, y por mucho palio con plantitas que se pongan, no hay excusa suficiente para justificar la deserción moral de un régimen, ya dure 24 horas, ya dure 40 años.

Cuando las almas son pusilánimes, al final uno se arrodilla. Arrodíllate, hijo, siempre arrodíllate. Las huestes armadas de las dictaduras cumplen a la perfección con ese precepto que predica el buenazo de Miguel Berrio: ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió. Y para llegar a general, como para ascender a arzobispo o a consejero delegado, hay que echar mucho tiempo entre peticiones camufladas como dádivas, y arrogancias disfrazadas de servidumbre: al mando mandarín, al jefe máximo, al Ser Supremo. Sí, buana.

En Argentina, vaya cosas, una multinacional de capital español y repleta de hilos de cobre compró a la compañía nacional por cuatro duros. O incluso por una peseta, igual que se las arreglaron los petroleros patrios para hacerse con YPF. Y allí, y aquí (y en Birmania el día que lleguen), a los señores clientes no les queda otra que emular a Rafael Amor. “Arrodillados, hijos. Siempre arrodillados”.

Me cuentan –empezamos a cerrar el círculo de los santos y los tantos–, que en una de las urbanizaciones de la periferia albaceteña, de esas de a todo trapo, piscina, videoportero, circuitos de aire inteligente y la repanocha en verso, no han llegado los de Alierta con sus fibras ópticas y sus bandas anchas. ¿Anchas? Anchas es lo que son las jetas de algunos, que ya en el siglo pasado sabían que para enchufar tres megas por segundo (y diez, y veinte), no hace falta sino “descapar” el hilo de cobre. Y, a pesar de ello –que no de ellos–, nos van soltando los megas con cuentagotas. ¿Que no han llegado, dicen? ¡Ja! ¡Rejá! Mil veces jajaja.

Así, algunos se hinchan los carrillos a base de pedir “lo mejor para todos”. Y uno ya no sabe distinguir si los mismos “tantos” son, además, santos. Que es de lo que se trataba. Creo.

20090210

2
Inversiones multiplicadas por veinte


El 20 de mayo de 2008, el concejal de Urbanismo, Hacienda y Patrimonio convocó una rueda de prensa para informar de la ampliación del Plan de Inversiones del Ayuntamiento de Albacete por valor de 30 millones de euros. Para ello, sería necesario solicitar un crédito, que conllevaba la elaboración de un Plan Económico Financiero que debía ser aprobado por el Ministerio de Economía. Siete meses después, el mismo Ayuntamiento en Pleno echaba el freno a un total de 44,6 millones en inversiones, y daba lugar a una fenomenal bronca (otra más), entre el concejal Martínez y el popular Juan Carlos López Garrido.


Ahí están. Una vez más. Anunciando la buena nueva del maná público. Mano a mano, el presidente regional y la alcaldesa de Albacete regalan una cifra confeccionada para los titulares cómplices. Esta vez el número es maldito: 13. Muy propio para tiempos de crisis. 13 millones de euros, como 13 millones de soles, para acometer el primer proyecto del Plan de Calidad Vecinal, otrora conocido como Plan de Barrios y Pedanías. Lo van a anunciar mañana mismo, miércoles. Y yo estoy que lo mismo ni voy a echar esta tarde la partidita de mus. Enseguida se lo explico.

El problema es que han sido tantas y tan dispares las cifras de los últimos años que el respetable ya no sabe a qué atenerse. Amén de que mi primo Gardenio no ha visto en su vida 13 millones todos juntos, ni siquiera la centésima parte, así que ni él ni sus compadres de la partidita de mus saben si ese dinero es mucho o es poco. Por no saber, no saben ni siquiera si entre los 1.200 funcionarios del Consistorio no serán capaces de ponerse de acuerdo para emplearlo en un fin que valga la pena.

Entiendo la inquietud de mi primo, así que me decido a echar cuentas. Y me sale que, de aquí a 2011, habrá la posibilidad de gastarse grosso modo hasta veinte veces lo presupuestado en 2008 para las infraestructuras de barrios y pedanías. Lo hago con la asistencia de la poca documentación rescatada de la quema y de lo que se puede indagar en la web municipal. Que es mucho, por cierto. Desordenado, pero suficiente.

Los Presupuestos municipales de 2008 nacieron con la losa de la anomalía, pues fueron aprobados a lo largo del ejercicio en cuestión. Es decir, el 15 de marzo del mismo año. Rarezas aparte, la sesión que dio luz verde aprobó unas cuentas que recogían 24,4 millones de euros en inversiones municipales. Y, como as en la manga, la Corporación adelantó que, en no mucho tiempo, habría alegrías en este capítulo.

Dicho y hecho, el 24 de abril una fotografía en Toledo sellaba el acuerdo entre la Junta de Comunidades y el Ayuntamiento para ampliar en 80 millones las inversiones en barrios y pedanías. De ellos, el Gobierno regional pondría unos 50 encima de la mesa, y la parte restante, en concreto 33,2 millones, eran un muerto del que se hacían cargo nuestros concejales. Es de este dinero del que se habla cuando se nos ofrece el nuevo titular de los 13 millones de euros.

Para lograrlo, el Ayuntamiento anunció, de nuevo en Pleno, que suscribiría un crédito extraordinario por valor de 30 millones de euros. Era algo más, pero eso se sabría unos meses más tarde, a finales de año. Había margen de maniobra, según explicó el concejal de Urbanismo, Hacienda y Patrimonio, Antonio Martínez, a mediados de mayo: el endeudamiento municipal pasaba del 60 al 90 por ciento sobre los recursos corrientes. A distancia, por tanto, del 110 por ciento que marca como tope la legalidad.

Las sorpresas llegaron con el Pleno de 23 de diciembre, que ya son ganas de aguar las fiestas. El Ayuntamiento tuvo que echar marcha atrás con fiereza. A pesar de los pesares, no llegaba la respuesta del Ministerio de Economía y Hacienda al Plan Económico Financiero municipal, requisito imprescindible para echarse en manos de una entidad financiera. Así que entre unos y otros, y la crisis que los parió a todos, el Gobierno local tachó de un plumazo casi 40 millones de euros de inversiones, así como la correspondiente previsión de ingresos por el mismo importe.

A la oposición la cosa le sonó a cachondeo padre. Y pidió cuentas. Porque si echaba las suyas, le daba que el Ayuntamiento sólo había ejecutado el 1,71 por ciento de todas las inversiones presupuestadas. Con cifras contantes y sonantes, con las que nos perdemos mi primo Gardenio, sus compadres y quien firma, 989.017,36 euros, sobre un presupuesto definitivo de 57.713.760,91 euros.

Pero a los populares de Albacete les sucede lo mismo que a todos los incautos que ejercen la oposición en nuestro país de países: que tratan de atacar por el flanco económico, y esto no es el Estados Unidos de Bush padre. Incluso en momentos como éste, que permiten gritar "es la economía, estúpido", todos los Ejecutivos, de todos los colores y todos los tamaños, tienen muchísimos más datos que la oposición para salir beneficiados en la contienda. Y así lo hizo el concejal Martínez en ese penúltimo pleno del año (todavía se celebró otro el 27, con un único punto en el orden del día), aduciendo que se había ejecutado el 22 por ciento, y que el balance final debía hacerse sobre la legislatura, no sobre el ejercicio económico. Además, y en eso no se le puede quitar razón, el Ayuntamiento no tiene culpa alguna del fenomenal retraso que se gastan en el Ministerio para tramitar los papelotes de la Corporación que rige Carmen Oliver.

A fin de cuentas, que es lo que nos trae hasta aquí, yo, a lo mío: sumados los conceptos ordinarios y extraordinarios, el Fondo Estatal para Entidades Locales (otros 29 millones del ala para la ciudad), el compromiso de la Junta de Comunidades, y la previsión presupuestaria para este año y los dos siguientes, amén de las partidas no ejecutadas en 2008, al que suscribe le sale una nada desdeñable cifra en inversiones municipales: un cuarto de millardo, esto es, 250 millones de euros hasta la próxima cita con las urnas.

Verás cuando se lo cuente a Gardenio entre chato y chato. Me lo veo venir. "Y eso, pa qué nos sirve". Pues mira, primo. Si echamos lazo al desglose que anunció Antonio Martínez de sus 30 millones de crédito extraordinario, que para eso están las hemerotecas, serviría para poner en marcha todo esto: casi 24 veces las inversiones socioculturales previstas e 2008, o 100 veces las de instalaciones deportivas, o 166 veces las que se previeron para centros educativos, para Aguas de Albacete, o las medidas de apoyo a la población juvenil. O para multiplicar por 20 los gastos adjudicados al Plan de Infraestructuras de Barrios y Pedanías. Sí, ese que ahora recibe sus primeros 13 millones.

Y después de eso, a ver quién echa un órdago, primo. Perdona si al final no voy a echar la partidita.

20090203

8
Batería de novedades

Sin tiempo para adentrarme en mayores cuestiones, hoy dejo anotadas tres interesantes entradas que se pueden recopilar por la blogosfera: la aportación de Carlos Otto a la guerra entre La Sexta e Intereconomía, con el añadido de la explicación de Wyoming, la supuesta lista negra de periodistas puesta en marcha por el PP castellano-manchego (¿sabrá el inefable sr. Otto algo de esto?), y las explicaciones que ha pedido el PP de Hellín al alcalde socialista, Diego García Caro, sobre el archivo de una denuncia por presunta falsifación documental.


20090126

1
Los problemas de la gente


"No se puede gobernar una ciudad a golpe de moción". Así se iniciaba el reportaje fechado en mayo del año pasado sobre los intentos del PP de llevar al Pleno los planes integrales de barrios. En todas las ocasiones el equipo de Gobierno le advirtió que ese no era el lugar adecuado para hacerlo. Tras cuatro avisos, llegó el alto: el Pleno no daba luz verde a la moción del PP. Aquel día llevé ese asunto a la portada, de cuyo diseño me encargué, con el apoyo de Manuel Ureste.


Vuelve a la carga. La oposición municipal, comandada por Carmen Bayod, insiste con el llamador del que define como su compromiso electoral: atender a la vida de los barrios, a los "problemas de la gente". Fue la expresión favorita de Mariano Rajoy en la campaña electoral del pasado marzo, y no está el líder como para buscarle más Aguirres, más gates, más puertas abiertas por donde se le pueda escapar el ganado. Así que repiten el lema. Por lo menos cuatro años. Mejor recurrir a los "problemas de la gente" que a la niña repipi que se sacó de la chistera -por lo de chiste- el gallego frente a ZP.

El guión no cambia ni se altera. Para qué, debe pensar Bayod, si se lo dejan a huevo: 40 millones prometidos por el jefe del Ejecutivo regional, los más de 29 a los que aspira la ciudad por obra de las obras públicas del Gobierno central, y los mazazos que su concejal Juan Carlos López Garrido suelta un día sí y otro también en el Ayuntamiento, son avales más que suficientes como para seguir dando la cantinela. Verbigracia: "nuestra alcaldesa lo que mejor hace es prometer con el único fin de salir en la foto, aunque esas promesas nunca se lleven a cabo".

El problema es que no, según me cuentan: que no cuela. En una reciente charla con uno de los profesionales más avispados de Harvar, echamos un vistazo a las listas de concejales de unos y de otros, y nos sobraban dedos de la mano -¡de una mano!- para apuntar candidatos a los comicios de 2011. Se cuenta en los mentideros que el tema no está para más cármenes, y que quien no está tocado por una imputación judicial inminente está ya quemado como figura pública. O, lo que es peor de todo, no tiene tirón, gancho, gracejo.

A mi menda le apena por la parte de la cuestión de género, con la que tan engañado me tenían. Ahora bien, no es el fin de las conjeturas. Visto como está el patio, parece que quien tenga riñón para aguantar la crisis se puede preparar unas oposiciones, diría yo, peculiares: candidato a mandamás de la villa albaceteña. Sólo le falta elegir siglas, en función de que le tire más la familia y los "problemas de la gente", o le ponga más el asunto del "futuro inteligente", expresión que no da para comer pero que le facilita titulares a la actual regidora.

Por si acaso, me aplico la lección de los grandes estadísticas: no descarto ninguna opción de cara al futuro. Me ahorro la segunda parte de "tengo colmadas todas mis ambiciones". Desde la cola del INEM, semejante aberrración es cuando menos una hipocresía. Y bastantes nos gastamos a diario los juntaletras.

20081202

3
El perfume de Guevara y el temple de Saint-Exupéry

La locura no se cura, me dijo tiempo ha un conocido. La locura de la actividad que engancha, de la vocación, de la pasión con la que uno se vuelca en su quehacer. Mi primer recuerdo de la locura albaceteña es la del relator especial de vivienda para la ONU, Miloon Kothari, de visita en España el 1 de diciembre de 2006. Venía a avisarnos de que se nos acababa la fiesta, pero le llamaron de todo: agorero, catastrofista, antisocial. En fin. Servidor le dedicó unas líneas bajo el título Tú calla y sigue limpiando.



Unos días después UGT y Feda enloquecían y se descolgaban de la unidad de acción sindical y dejaban a CCOO fuera de un acuerdo para los trabajadores del Comercio, que se saltaba las normas básicas de cualquier convenio colectivo. Ambas centrales tenían razón: unos, porque era cierto que aquello era una puñalada trapera por la espalda; otros, porque siempre es mejor algo que nada. Y no están nunca los tiempos, ni los boyantes de ayer ni los del batacazo de hoy, como para buscarle las cosquillas a la patronal.

Al poco, la locura tomó forma de comicios municipales y autonómicos...

Carreras pasadas las once de la noche porque a los socialistas de encuestas triunfales se les había caído el concejal número 14 cuando el recuento alcanzó, ojo, el 99,52 por ciento. Nunca, creo, en la coja historia democrática de España tan pocos votos decidieron tanto: dar alas al único asiento de la “verdadera izquierda”, cuyo voto resultaría fundamental en todas las decisiones de futuro, desde los aparcamientos subterráneos hasta el desarrollo sostenible. ¿Es o no es para volverse locos?

Pues no se cura. Cuatro asociaciones de vecinos decidieron que ya estaba bien de hacer de la fuerza de todos un punto de apoyo, y se declararon república independiente de la Fava de Ikea Hurtado. Llevaban el billete de ida y vuelta, pero en el momento de la bravata no lo sabían. El cisma fue sólo un susto. Andando el tiempo, resulta que no sólo no hay ruptura, sino que los vecinos piensan ya en una federación de carácter provincial. A eso le llamo yo conjurar los malos espíritus con acierto y decisión.

Para diabluras, las de la firma Aquadeus, filial de una cárnica murciana de ingente tamaño, que lleva años viendo en el río Arquillo la gallina de los huevos de oro. De un caudalímetro permitido de 9 litros por segundo a secar una fuente de la que manaba, cuentan vecinos de mirada noble y palabra sensata, 11 veces más agua. Una de esas historias que en la profundidad manchega se paga con amenazas veladas e intentos de descrédito informativo. Es para perder la cabeza.

Como lo es, también, que justo antes del petardazo inmobiliario, y cuando ya todos nos olisqueábamos que había que volver al palo y tente tieso, la CCM presentara las mejores cuentas de toda su historia. Pero el caso es que sí, que echabas números y era para quitarse el sombrero. Voilà!

Todo se acelera, para enloquecernos aún más. El flamante presidente de las Cortes se postula como nuevo secretario provincial del PSOE, y lo logra. Mientras Pardo luce y el Dow Jones se resquebraja, un juez de la inmensa talla moral de Juan Gelmán recuerda en Toledo que las pasó putas por querer enchironar al senador Augusto Pinochet. Y, por si no teníamos bastante, Urbanismo echó a patadas a quienes quisieron llegar “Bienvenidos” a la carretera de Jaén.

Pedro Ángel Rubio Lara se hizo con la jefatura de la Policía Local, aunque su estancia al frente duró menos de lo que cabía esperar, porque Angelina Martínez se lo llevó a la flamante Consejería de Justicia y Protección Ciudadana; y, antes de decir amén, Barreda remodeló el Gobierno, dijo, y dijo el Ejecutivo, para dar ejemplo ante la crisis. Aunque para remodelaciones, ninguna como la de Castell. Tú a Boston y yo a California. Carmen Oliver tomó las riendas de Harvar para construir el “futuro inteligente”. A fe mía que no sé si es futuro ni inteligente, pero que bien vale la pena seguir su política, muy diferente a la que nos tienen acostumbrados las y los mandamases. Su acción lleva el perfume de Ernesto Guevara y el temple de Saint-Exupéry. Conviene no perdérselo.

Mientras tanto, los ganaderos se paseaban con más vacas flacas que nunca. Era un ganado perdido, y perdonen el juego de palabras. Tiempos de locura en los que los guardias civiles de Agustín Clemente han logrado para sí muchos más derechos de los que podrían haber imaginar. O, por ser pulcro con el lenguaje, que no se estila, de los que habrían imaginado conquistar.

Y todo lo que les cuento, y lo que no les cuento porque no cabe, pasó en sólo dos años. Oigan, yo no me curo, y firmo por otros dos. Siempre que ustedes quieran... e incluso si no quisieran. Salud.

20081121

3
Madera de B.O.G.

Estoy por terminar de creerme el asunto éste de la perspectiva de género, que esta semana ha desarrollado con tan buen acierto el Foro de la Participación albaceteño, en lo tocante a su aplicación al planeamiento urbanístico.

Tomemos nota de una realidad que tenemos a mano, la firma de mujer que tiñe de una forma diferente de hacer política el Ayuntamiento de Albacete: Bayod, Oliver, Gualda (B.O.G.). Eso sí que es madera, y no la de Boj, la de Cela.

No son líderes al uso. No hace falta decir nombres, que ya ustedes son mayorcitos, para saber quién es quién y cómo se las gasta. Una aporta la dimensión del alma, lo inmaterial y lo que va más allá de la realidad contante y sonante. Otra es la chispa, vivaracha, deslenguada, ácida, vivaz. Y la tercera es la mordacidad aguda, la mirada despierta, la crítica insaciable, la mosca cojonera.

Vayan y comparen con el sector masculino de la cosa política, da igual el color: agresividad, desplantes, chulería, arrogancia y praxis exasperante campan a sus anchas.

Estas tres damas de la política, aunque no sólo ellas, están a punto de conseguirlo, de que me crea a pies juntillas y sin aspavientos la llamada perspectiva de género. Seguiré pensando que el nombre es inadecuado, como el de “violencia de género”. Antes bien, la considero un “género de violencia”, aquel propiciado en el ámbito doméstico a propósito de la repugnante cultura del sometimiento de las mujeres a los dictados del rey de la jungla humana, el macho hombrío, obturador del poder y procaz extensión de la ambición desmedida.

Pero serán matices. Sí. Hacen falta más perspectivas valientes y con firma de mujer en el mundo. Aunque sólo sea para compensar una herencia bochornosa: el rol de género dispuesto, impuesto y compuesto por y para los hombres.

Vayan y comparen, me permito insistir, con el sector masculino del empeño político: altanería, dictablandas, afán infinito de control sobre la vida ajena. Afortunadamente, hay excepciones. A esos otros hombres también los considero de esa madera especial: la de B.O.G. Ojo, no de Vogue.

(foto: Flickr)

20080805

0
Que vienen los rusos

Ojalá vinieran. Y no porque tenga nada contra Solzhenitsin, con quien tengo pendiente retomar la lectura de Ivan Denisovitch e iniciar cuantas puedan caer en mis manos. Ojalá vinieran los rusos, y entonces el sopor que se apodera del politiqueo en los rifirrafes parlamentarios caería por su propio peso... que es mucho, vista la pesadez y/o pesadilla de algunos debates “de altura”.



“Que vienen los rusos” fue una de las ocurrencias más chisposas del aburrido y hastioso Pleno municipal del pasado jueves. Algún avispado de la bancada popular lo masculló justo en el momento en el que la señora Gualda se echaba una tapita de utopías y paraísos perdidos, cantando las virtudes de la nacionalización de la banca. Que sí, que la Constitución prevé la intervención del Estado en la economía. Pero también prevé el derecho a una vivienda digna, y ya ves, garajes reconvertidos a 300 euros y más te vale dar las gracias. O prestar el ano para que practiquen con él el medievo. Tú mismo. Con tu mecanismo.

Así que algún pepero de los 13 que hay en el Ayuntamiento (perdón, 12+1, que no están los muchachos de Cerdán y Bayod para meterles el dedo en la superstición), vio un bigote recortado en el asiento de IU, y se le apareció Tita Stalin. Con más sarcasmo que miedo al soviet, claro. El caso es que quienes allí estábamos, entre el séptimo bostezo y la quinta comprobación de las pilas de la grabadora, nos echamos una mal disimulada sonrisa. Hasta doña Charo aceptó el bajonazo de sus rivales con más buen humor que orgullo herido.

Pero punto. Tampoco vaya a pensar nadie que la cita política municipal próxima al Altozano es un festival del humor. Y eso es algo que Albacete no se puede permitir. No ya porque vaya a ser sede del Museo Nacional del Circo, que de por sí sería motivo suficiente. Sino porque, hecha como está a sacar pecho por sus opciones de futuro, ya es hora de que los políticos locales le peguen una lección a sus compañeros de gremio en el resto del Estado. O del país, como dicen algunos. O de España, como quieren algunos que digamos todos, invirtiendo la carga de la culpa y llamando acomplejados a quienes no sentimos el orgullo pueril y necio de la tela rojigualda (copón ya la casualidad: roja y Gualda. Mil disculpas por lo manido del chiste, pero por una vez estaba justificado).

Desde esta atalaya dichosa que es contar con columna, quiero hacer un llamamiento a la alcaldesa y a las y los concejales para que manden los discursos escritos a hacer puñetas. Para que implanten una normativa municipal que permita a los speakers pasar sólo con papeles de datos, para apoyar sus intervenciones, pero sin una sola frase legible. Un poquito más de coco y naturalidad, sin que todo tenga que ser un “que vienen los rusos”, le daría a los plenos una pinta muy apetecible. Y, quién sabe, lo mismo viene algún juntaletras de La 2 para contar lo ocurrentes y originales que somos en El Llano, y consigue colar el vídeo entre un documental de leones y una frikada científico-populachera.

Las razones son varias, y justifican la petición. Una, que no hay quien se crea su implicación con su función pública: los papeles escritos están para ser publicados; pero a los escenarios del parlamentarismo se debería ir a eso, a parlamentar, a charlar, a debatir, a intercambiar. A decir “que vienen los rusos” o “que vienen los adolfitos”, lo que sea, pero sin agachar como un necio la cara para leer un papel. Ya sé. Ya sé que en tiempos de tiquismiquis políticamente correctos eso es un riesgo. Pero sin riesgo no hay beneficio.

Segunda razón, también poderosa. Les considero perfectamente capaces de asumir el reto. Y seguro que la mayor parte de la ciudadanía también. El relativismo, el todo vale, el “lo mismo me da ocho que ochenta”, lleva a considerar que cualquier necio vale para político. Que no cuenten conmigo. No me parece que ninguno de los que parte el bacalao sea precisamente un papanatas. Por eso mismo, que desenfunden su arte de la oratoria, y envainen los discursitos preparados y las mociones de burocracia inflada y tecnicismo leguleyo y barbitúrico.

Tercer motivo, y éste de consumo interno: para que los que estamos a este lado de la barrera no nos acostumbremos a dar trascendencia de exclusiva a lo que está al alcance de cualquier ciudadano. Ojo: con la boquita chiquita para que no me pongan en la picota. Pero con el poquito de seriedad que me queda tras tragarme los bostezos del “a favor, a favor, a favor”, mientras mi “espíritu local” se descojonciaba del compromiso, por u-na-ni-mi-dad con los derechos humanos en... ¡¡China!! Ni.

Publicado el 5 de agosto Página 5

20080802

0
Gajes de la partida de nacimiento

¿Y eso qué es?, me pregunta una hermosa muchacha días atrás, cuando le comento todo feliz y satisfecho mi última entrevista en el Foro de la Participación. ¿El qué? ¿De la qué? Pues vamos listos, me digo. Y me siento primera línea de batallón de infantería, todo ufano por defender la patria y la bandera, pero avistado por el enemigo como el primer paria dispuesto a caer malherido y ensangrentado, dando horribles alaridos de dolor. ¿Vanguardia social o ridículo informativo?



Don Miguel, que así llamo a Berrio más por algún café cómplice que por cuestión alguna de respeto, es de los que comentan lo mismo en público que en privado. Que el Foro del que es coordinador influye en la mitad, de forma directa o indirecta, y excluida la partida de personal, del Presupuesto Municipal. Cuando oye semejante cifra, al presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid se le hace el culo pepsi-cola. Y algún buen conocedor de las teorías de la participación te aparta y te matiza que un 50 por ciento es imposible, que ya será menos, que dónde va a parar.

Además, al Foro no le faltan críticos. Y digo críticos, no demagogos. Es decir, gente de mente abierta, constructiva, dialogante y enriquecedora, que te señala la fiscalización ejercida por el concejal de turno, muchas veces el mismo que deja a los populares de piedra cuando en un Pleno municipal inicia sus réplicas con un “¿y?” o con un “o no”. Tampoco faltan espíritus libres que ven detrás de las propuestas participativas la sospechosa mano negra de la guita fresca, contante, sonante y municipal.

Mi menda sabe que cuando habla de estas cosas corre el riesgo de la ignorancia del cunero. Y de ser llamado precisamente, además de ignorante, cunero. Ea. Gajes de la partida de nacimiento. Pero me da que la única forma de eliminar esas sospechas (quizá justificadas, quizá no), es fomentar el apellido del Foro. Esto es, que sea Participativo. Hablar de él. Sobre todo, cuando un caballero, un niño o una linda muchacha te preguntan: “¿Y eso qué es?”.

La existencia de una herramienta de participación es todo un regalo. No hablo de ésta necesariamente, ni de sus actuales responsables. O sí. Da lo mismo, porque no es ése el asunto: dice el refrán que las mentes chicas discuten sobre las personas, las promedio discuten sobre los hechos, y las grandes lo hacen sobre las ideas.

La idea de la participación es como el democrático derecho de ejercer el voto: demasiada sangre, demasiados desvelos, demasiado tiempo, derramados, consumidos e invertidos por nuestros antepasados, como para tirar por el retrete la opción. Será mínima, pero menos es nada. Y el camino contrario está demasiado explotado: uno piensa y 40 millones hacen. Si algo debe ser mejorado, no significa que se deba tirar la toalla. Esa es la idea. Lo demás sobra.


Publicado el 2 de agosto Página 3