En tres retazos

Al mismo que me condena Articulos de Alfonso Piñeiro, publicados en cualquier soporte,
con memoria o sin fortuna, que llegaron o que no quisieron quedarse...
y algún experimento de periodista que busca su espacio en la red

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También en Twitter y en el desaparecido Soitu.es

ContraTitulares Primera experiencia blogger.
Única referencia durante mucho tiempo con ese término en Google.
La aventura terminó cuando dejé Madrid por Albacete... pero cualquier día regresará

Adios, Madrid

20100426

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Corresponsal en la calle Velázquez

Publicado en Confidencialba como Columna del editor el 25 de abril

La crónica imposible del III Café&Periodismo, en 1.612 palabras


(Más información: Twitter @cafeperiodismo, organizado por Bárbara Yuste, @byuste, y Millán Berzosa @mberzosa)

Dos horas para contrastar. Misma ciudad, Madrid; misma fecha: sábado 24 de abril de 2010. La calle acoge dos citas: una para defender a un juez al que le quieren buscar las cosquillas de la prevaricación, y otra, enfrente, en esta España cainita y sin cura de guerracivilismo, convocada por quienes buscan dichas cosquillas. A escasos metros, en un pequeño local en el 39 de la calle Velázquez, se celebra la III edición del Café y Periodismo.

En la calle están las pancartas, las consignas, los coros, las disputas, el agitprop, las banderas, los "y tú más", los derechos secuestrados y los privilegios añorados. El siglo XX. O el XIX. En el reducido espacio del Loft 39, que así se llama el local, conviven teléfonos móviles de tarifa plana Internet (smartphones), profesionales de todo pelaje y edad variada, estudiantes, curritos, parados, funcionarios, veteranos juntaletras, la primera agencia de noticias digital bajo demanda (Ágora News), el debate, la reflexión, las dudas, la reinvención de un oficio. El siglo XXI.

El siglo XX, o el XIX, reúne a miles de personas. El XXI no llega al centenar... más otros cuantos miles que desde sus casas, sus oficinas o sus smartphones, en la misma ciudad o a cientos de kilómetros de distancia, siguen la emisión en directo. Y además la comentan, la ponen del revés, la discuten, la incentivan. Todo a través de esa red de microblogging llamada Twitter. Al poco de comenzar la sesión, el organizador del evento, Millán Berzosa (@mberzosa), da la buena nueva. La etiqueta o hashtag #cafeperiodismo es "trending topic" número uno en el cibermundo en español. Muy por delante de Garzón. O #garzon. Es decir, en el espacio del futuro, el siglo XXI se lleva la partida.

Ojo. En esa penitencia lleva también su pecado. El III Café&Periodismo provoca a Internet porque está, sobre todo, en Internet. Porque se discute el futuro comercial de una profesión de capa caída, porque de ella participan quienes se mueven o se interesan en la misma. Tiene un algo de endogámico. Como corresponde al mundillo, también aquí se deja notar el toque narcisista: quienes bucean en Twitter, siguen la señal en directo o asisten en vivo al evento creen estar, en su mayoría, liderando un proceso de revolución. Por si acaso tienen razón, sírvase aquí la crónica imposible de un evento de dos horas a ritmo de 140 caracteres por pensamiento. El que pauta, precisamente, la dictablanda de la red de microblogging.

Los protagonistas de la jornada son Ramón Lobo (@ramonlobo), corresponsal por medio mundo hoy en las filas de El País; y Mathieu de Taillac (@blogal), corresponsal del francés Le Figaro en España y, contradicciones de la vida, uno de los primeros resultados de la búsqueda por "periodista madrid" en el imperio Google, acotada la búsqueda al sitio Twitter.com. Si no se lo creen, hagan la prueba en este enlace. El tema del que se trata, con estas credenciales, es el que resulta fácil adivinar: corresponsales.

Taillac se arranca con sinceridad. El corresponsal escribe para su país. Tiene que contextualizarlo todo. Hable las veces que hable de ETA, por poner un ejemplo, debe recordar que acumula 800 muertes en la grupa de su historia criminal. Olvidarse de lo que leerían las audiencias en el país que le acoge. Este sería el tweet de su reflexión.

@blogal Hay que tener cierto cuidado porque se puede padecer síndrome de Estocolmo y escribir para el público español que no es el que me va a leer


ETA, decíamos. Papeleta histórica la de los corresponsales franceses. ¿Grupo separatista, grupo armado, banda terrorista? "Cuando dices que han matado a 800 personas, la gente no es tonta. O decir que usan métodos violentos para fines políticos... Eso se acerca bastante a la definición de terrorismo; pero se ha usado tanto, y tan mal, no aquí, pero sí en otros lugares, que ha perdido valor", afirma Taillac.

@blogal Aquí está muy claro que ETA es "grupo terrorista", pero luego el mismo periódico habla de Hamás, paramilitares, FARC; es un adjetivo fuerte


Ramón Lobo, que ha probado la medicina de haber viajado, antídoto para cientos de diagnósticos de estrechez mental, remacha el comentario. Y el tweet.

@ramonlobo Estoy en contra de los adjetivos, y hay sitios conflictivos: si Hamás es terrorista, ¿qué es un ataque israelí con niños y civiles muertos?


Como no cree en los adjetivos, tampoco cree que exista un "periodismo de investigación". "Todo periodismo debe ser investigación", afirma; y lamenta la poca tradición de esa máxima en España, excepción hecha de notables salvedades. Y añade una confidencia: todas las grandes investigaciones (¿a alguien le suena el caso Watergate?) son "algo que te cuentan". La labor del periodista, corresponsal o local, blanco o negro, hombre o mujer, guapo o feo, es contrastar. Que lo dicho sea cierto. Y verificable. Y hoy en día, ya que estamos, twitteable.

@ramonlobo No creo en el periodista ciudadano; ni el mecánico ciudadano o en el bombero ciudadano. La relación periodista-lectores siempre ha existido


Es decir, y "sin talibanismos", que los inventos del "yo periodista" tienen un marcado carácter economicista: si los editores se ahorran el trabajo del profesional de los medios, la jugada les sale redonda. Entiéndase la profesionalidad según Lobo, al margen de corporativismos, titulitis y demás parafernalia proteccionista. "Es un trabajo que puede hacer cualqueira, pero también requiere cierta preparación, manejar unos códigos, contrastar las fuentes". Esa línea delimita al profesional del ciudadano. Lo cual no resta valor a la inmensa fuente de información que constituye la red.

@ramonlobo Hay gente que dice que en Internet hay mucha basura, pero si vas a un quiosco también, y si vas a una libería también; hay que saber buscar


Esa permanente búsqueda acerca culturas, lima fronteras, y arroja luz sobre los matices del conocimiento. Como el que se establece entre la aconfesionalidad del Estado español, y la laicidad del francés, República construida "contra la iglesia" y con un sentido transversal de lo laico, explica Taillac. Así, la conversación fluctúa entre las vivencias de los corresponsales para con su público, incluso asuntos del día...

@blogal Explicar lo de Garzón es "sencillo": hay una cuestión jurídica, pero en España lo que se oye más ahora mismo son los argumentos políticos


@ramonlobo En una guerra la información puede ser mucho más brillante que en el Congreso de los Diputados, porque es brutal lo que estás contando


...y una profesión instalada en la sempiterna precariedad, que conoce Taillac en primera persona: "salvando los corresponsales únicos, los demás tenemos que pelear por vender un tema". Y de ahí a la falta de profundidad hay un paso. Riesgo que pretende conjurar su contertulio de El País...

@ramonlobo Hacer buen periodismo es el buen camino; cómo se va a pagar, si se va a pagar o no, o tendremos que ir por la calle convenciendo, eso no sé


@blogal La crisis financiera económica es un problema de empresarios, no de periodistas; que encuentren la forma de hacerlo rentable, con publi o...


...o en todo caso con el necesario rescate de fórmulas de credibilidad que se han visto sacudidas por las vicisitudes de las nuevas tecnologías. Y por un "cuarto poder" demasiado sujeto a la información "de corbata", institucional; una dinámica que no duda en calificar con un sustantivo con voz de figura penal:

@ramonlobo Estafa: si divides el número de corbatas que salen en el periódico por el número de páginas, tiene el índice de aburrimiento del periódico


El local de la calle Velázquez, instalado en el siglo XXI, también deja hueco para las viejas batallas. Las que se cuentan junto la máquina de café, por más que el café de máquina en este país de países sea imbebible, bromea el español y ríe su auditorio. En esta liza, venezolano de origen y con 55 eneros a sus espaldas, Lobo se lleva el gato al agua. Tiene tela para cortar. Recuerda cómo su primer jefe tiró a la papelera una entrevista con Antonio Gala, sin leerla siquiera. El entonces joven gacetillero lo intentó una segunda vez. Y su jefe le espetó: ¿tú quieres que se publique como está, y si no me gusta te despido, o quieres que la corrijamos juntos?. Lo segundo, jefe, acertó a responder Lobo. Y su superior, lapiz bicolor en mano (rojo por un lado, azul por otro), no tuvo piedad: "un adjetivo, ¡fuera!; una coma, pero ¿esto que es?, una coma es una mierda, ¡fuera!". Asaetado a rojos por los cuatro costados, el zagal de la redacción preguntó si debía reescribirlo. "¡Pues claro! Hale, hale, venga". Jefes de los de antes. De los que enseñaban. Y que ambos echan de menos.

@ramonlobo Ahora no hay ningún redactor jefe que te tire la página a la papelera, que te dé el libro de Herodoto como a Kapuscinsky para ir a la India


@blogal Uno de los dramas de esta crisis de los medios es que yo quero que me vengan periodistas con experiencia y me digan: esto es mejor así


El local donde se aborda el siglo XXI echa de menos, en última instancia, las herramientas más válidas del siglo XX. Incluso del XIX. En la calle se oyen consignas que también echan de menos las órdenes recias o la memoria histórica. O el derecho. O el revés. Taillac se lo contará a su público. Lobo nos contará las lágrimas de una familia asesinada por un misil israelí, el dolor de unas manos agrietadas por la codicia occidental en el África negra, o el error del último gurú que pronostique la desaparición del papel: "morirá antes de que el papel desaparezca".

Aquí finaliza esta crónica imposible de 1.612 palabras. Que son 9.520 caracteres, es decir, 69 tweets.

Extras
A.n.n.y.e. Secuencia fotográfica del III Café & Periodismo
mberzosa.com Café & Periodismo, trending topic nº.1
Rascar el cielo: III Café & Periodismo
Guerreando: Nuestro trabajo sigue siendo el mismo
Vídeo completo del III Café & Periodismo, aquí.

(Los tweets atribuidos a sus autores no son reflejo de lo que se puede leer en sus perfiles públicos de Twitter, sino mera recreación a partir de extractos de sus intervenciones en el III Café & Periodismo)

20100414

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Reforma laboral con retrogusto amargo

“Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta”. La frase la pronunció el hoy ministro del Interior y entonces portavoz socialista en el Congreso de los Diputados, Alfredo Pérez Rubalcaba. Corría el 13 de marzo de 2004 y el dirigente del PSOE hablaba sobre la memoria reciente de 192 asesinatos. Seis años y un mes después, un martes 13 de abril, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, afirma que “la reforma laboral no recortará derechos de los trabajadores”. Y lo dice sobre la memoria de más de 4.000.000 de trabajadores en desempleo, y en la misma rueda de prensa en la que anuncia una rebaja en la indemnización por despido improcedente, de 45 a 33 días por año trabajado, en los denominados “contratos de fomento”.

Esta contradicción puede ser el primero de los muchos colofones a una historia plagada de mentiras: la de la respuesta, con hecho o con palabras, del Gobierno frente a la crisis económica. Y que desautoriza la máxima con la que Rubalcaba logró, hace seis años, el despertar de una masa de votantes que sólo tres días antes daba la batalla por perdida.

Basta un repaso superficial a un servicio sin aparente tendencia editorial como Google News para darse de bruces con el rosario de falsedades que, del estallido de Lehman Brothers (otoño 2008) a esta parte, nos han traído en volandas hasta el primer asalto a las indemnizaciones por despido. Entre 2008 y 2009 se publicaron del orden de 2.300 noticias que incluyeron el concepto “abaratamiento del despido” en su redacción. Basta con visitar la primera página de este imperio de Internet para tomar nota de algunas afirmaciones muy jugosas.

Por ejemplo, el 25 de septiembre de 2008, en un despacho de la agencia EFE recogido, entre otros, por finanzas.com, el presidente del Gobierno replicó a la patronal en su petición de abaratar el despido de la siguiente manera: “Si me piden mi opinión, esa propuesta, sinceramente, creo que no ayudaría a recuperar esa confianza que necesita el mercado financiero”. También sostuvo que cualquier reforma laboral se haría en la mesa de diálogo social. Sin embargo, y aunque con matices, los sindicatos UGT y CCOO expresaron ayer su rechazo a las medidas del Ejecutivo en lo tocante a la reducción de las indemnizaciones por despido improcedente.

Sarcasmo yankee
Cinco meses después, y esta vez como respuesta al presidente del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Zapatero expresó que “no debemos ir por ese camino”, en referencia al abaratamiento del despido. Más aún, y con cierto sarcasmo, añadió que “EEUU tiene el mercado laboral más flexible del mundo y sin embargo destruye empleo”, según la información recogida en su momento por el diario El Mundo. Si de verdades y mentiras se trata, este caso resulta especialmente significativo, porque las declaraciones se realizaron en el marco de un encuentro con la Asociación de Periodistas Europeos.

Sólo una semana más tarde, y como respuesta a una pregunta del diputado por IU Gaspar Llamazares, Zapatero reiteraba que su Gobierno jamás propiciaría ninguna reforma que supusiera un abaratamiento del despido. La nota que se puede leer en este enlace de Elperiódico.com también traza una especie de reconvención amable del presidente del Gobierno al del órgano regulador: “el debate está alejado –apuntó– de quienes lo reducen a si se debe o no abaratar el despido”.

Suma y sigue, el jefe del Ejecutivo fue incluso más tajante en junio de 2009, cuando espetó al homólogo de Ordóñez en Bruselas, Jean Claude Trichet, que “no está ni en el plan del Gobierno ni en el programa de investidura abaratar el despido ni hacer reformas que restrinjan los derechos laborales”. Sólo un día antes el presidente del BCE había solicitado públicamente una reforma laboral en España, país donde, en su opinión, las cargas sociales que soportan las empresas son “excesivamente onerosas”, según un teletipo de Europa Press rebotado por la Cadena Ser.

Medidas para el gallinero
Si nos vamos al otro lado de esta trinchera de medias verdades cruzadas, nos topamos con el mandamás de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán. Al presidente de la patronal las medidas anunciadas ayer por el Gobierno le deben parecer insuficientes, pero al menos un paso en la dirección correcta. Y sobre todo tardías. Líneas arriba se cita la fecha del 25 de septiembre de 2008, en la que Zapatero había replicado a Ferrán. Y éste, efectivamente, había sido taxativo esa misma jornada: “ha llegado la hora de que se conciencie de que ésta es la peor crisis que ha pasado el mundo occidental. Ante problemas excepcionales se deben tomar medidas excepcionales como un abaratamiento del despido”. La información recogida en Cinco Días habla también de otra medida excepcional que el propio jefe de los empresarios había solicitado sólo una semana antes: nada menos que “un paréntesis en el libre mercado”. Entre ambas expresiones distan siete días… y dos reacciones muy diferentes de su gallinero interno. Un profundo malestar al “paréntesis”, y una aceptación generalizada al abaratamiento. ¿Diálogo social?

Y todo lo anterior, tan sólo revisando la primera de las 65 páginas que ofrece Google News al introducir el término de búsqueda “abaratamiento del despido” en los años 2008 y 2009. Quien quiera seguir investigando, puede servirse a gusto en este enlace. Han pasado seis años y un mes, de un 13 de marzo a un 13 de abril, y la pregunta sigue en el aire: ¿los españoles se merecen un gobierno que no les mienta?

20100412

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Si empuramos a Garzón, a Bush también

Primera columna de la nueva versión de www.confidencialba.com, de inminente puesta en marcha


Deseo con toda mi buena razón y mi mayor fe, que es poca en parte por culpa de quienes pregonan lo de “arrodillaos hijos, arrodillaos siempre”, que el escándalo destapado por Wikileaks se convierta en un “viral” con mucha más fuerza de la que ya ha generado. Me refiero a la matanza del Apache en uno de esos paraderos en los que Cristo perdió el mechero y el Tío Sam el petróleo, y a donde mandan a pobres marineritos yankees de medio pelo, media casta, media hipoteca y media clase social –que no clase social media– a jugarse el pellejo por los caprichos de los halcones que mandan en la América “de las libertades”.



Se lo puse a una amiga en su perfil de Facebook días atrás, tal cual se lo cuento ahora a ustedes. Si no han visto el vídeo, están tardando en hacerlo. Sigan este enlace –si sobrevive a la censura, que no existe, pero como las meigas haberla hayla–, y juzguen por sí mismos. Dura 17 minutos. Pero pesan como 17 segundos. Echo Charlie Bravo, fucking bastards, shit, fire, ratatatá. Fulminados 11 civiles, dos niños heridos. Y la mala sangre de saber que los que disparan son de nuestro bando, es decir, el de “los buenos”.

Sí. Que se convierte en viral. Que siente a la Administración Bush al completito y sin distinción por razón de sexo, edad, género o color de piel, en el banquillo de los acusados del Tribunal Penal Internacional. Si aquí tenemos la santa huevera de sentar en el banquillo al juez Garzón porque dos organizaciones ultras dicen que se pasan por el forro la Amnistía de 1977, digo yo que no será tan difícil combinar metralletas, Apaches, rangos militares y acabar apretándole el pescuezo y la conciencia a George Walker Bush, y a la plétora de compañeros de pelota del patio de colegio del Gobierno estadounidense.

(Los nostálgicos de tiempos remotos que quieren apartar las “sucias manos” de Garzón de la judicatura ignoran, por cierto, que la Amnistía en la que se pretenden amparan no tiene rango superior a la Convención Internacional sobre la Protección de las Personas Físicas contra las Desapariciones Forzadas, firmada por España en 2009. Si quieren saber por qué, lean este fantástico análisis publicado en Periodismohumano.com).

20100322

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Costumbrismo sobre raíles

Confidencialba. La columna del editor. Imagen: elmundo.es


La verdad es que ser español se convierte, en ocasiones, en un ejercicio diario de ciudadano coraje. Si te cuento, coliflor, que este puñetazo verbal me lo inspira de nuevo la Renfe, tienes todo el derecho del mundo mundial a mandar a paseo a esta servidora. Porque no sería la primera vez ni –seguro, a este paso– tampoco la última. Mis colegas los ferroviarios son como las añadas vinícolas de cuando no existían sumilleres chic, ingenierías agrícolas ni Cristo que los fundó: que un septiembre te salían excelentes y al siguiente servían como desatascador. Pues igual, pero de un día para otro.

La cosa es como sigue. Aquí mi menda tiene previsto viaje Albacete-Madrid para la tarde de un día. Pero como debe algún café y alguna honrilla en la capital del Llano, no le queda más que llamar al 902 de turno para que le cambien el billete. Para la mañana siguiente. Salvando la mala baba de tener que llamar a ese impuesto revolucionario legal que son los 902, manos arriba, la bolsa o la vida, hay que reconocer que los muchachos y las muchachas renferas, y su administrador de infraestructuras (ADIF), se lo tienen bien currado: tres minutos, nuevo localizador y una penalización de 3,45 euros. Fetén. Salvando, ya digo, el 902 y… el muy mejorable entendimiento de su página web con los estándares de Internet. Pero esto último es carnaza de tecnicismos, y no quiero aburrirte, coliflor mía.

Así que, de momento, puturrú de fua. Pero... como decía mi colega el músico digital –no toca un instrumento a derechas, el tío, pero tiene una jartá de oído–, “siempre hay un pero”. En realidad hay varios “peros” cuando uno pisa la estación provisional de trenes del harvar manchego. Entre ellos, el peaje que tuvieron que pagar siete empleados de la extinta cafetería de la antigua estación para que el progreso se abriera paso en forma de máquinas expendedoras, bocadillos de plástico, latas de jugos de colores y un kiosco franquiciado. No me repliques, maricoliflor, que aquella cafetería era cochambrosa y que hasta las moscas huían del inframundo que concitaba. Eso ya lo sé. Pero si ese era el problema –que va a ser que no–, cerrarla tampoco era la solución adecuada. Que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

El caso es que tragamos con todo. Yo mismo, querida, cuando me personé a la mañana siguiente en la estación me eché al cuerpo un combinado de leche y frutas en forma de tetra brik mini, pagado con lo que no me había gastado la tarde de antes –no me dejaron invitar al café, ventajas de la militancia en el INEM, digo yo–. Y me lo tragué. Tanto el zumo... como el pequeño estertor de conciencia proletaria que le queda a servidora, después de haber conocido diferentes versiones de la rosa y el puño socialistas, y hasta del palomo cojo del PP. Y si me apuras, de la sirena de ambulancia electoral: IUIUIU. Volviendo al relato, acababa de pasar por elautochecking, o como quiera que se escriba, y pa quitarse el sombrero, oyes: número de localizador, impresión, billete en mano. En menos de un minuto marchando billete oído máquina, y con estas manitas. De vicio, el progreso. A pesar de los pesares de la cafetería. Qué quieres que te diga. Cómo quieres que te lo pinte, si no.

Pero… –así, con puntos suspensivos me lo decía el músico; así que repetimos–: pero… cuando la que ahora te entretiene ya se las prometía felices, justo antes de pasar el control de rayos y toda la vaina, va y me aparece una sonriente, presta y disciplinada empleada de la empresa, para decirme que me olvide de lo que está impreso en el billete que tan solazado acabo de retirar de la máquina. “Es que han cambiado la plataforma –me suelta sin pedirme disculpas–, y ahora ya no vale. Ni tu coche ni tu asiento. Tienes que subir entre los coches 14 y 20 y sentarte donde haya un asiento libre”. Pero así tal cual, coliflor. Del 14 al 20. Y al bollo. El vivo. El muerto al hoyo. ¿Y no les ha dado tiempo de cambiarlo?, inquiero. “Es que no nos han avisado”. Con tiempo, se entiende.

Así que ya en el control de rayos –y centellas, que diría el capitán Haddock, mil millones de trillones de rayos y centellas, panda de bachibozuks–, mascullo algo tipo tié huevos que esta gente siempre me dé una excusa para escribir algo. Pues estaba dispuesto a pasarlo por alto, como lo de la cafetería, como lo del 902. Pero estáte ahí. A la hora prevista el Alaris hace acto de presencia, y los que nos creemos más listos que Santo Tomás de Aquino contamos: el 20, el 19… aquí para el 18… me voy unos metros más allá, donde no esté todo el personal apelotonado, a subirme en el 14 o en el 15.

Y allá que vamos cuatro infelices: el 18, el 17… ¡Carape, el 6! Oiga, ni el 16, ni el 15, ni el 14; ni toda la ristra de vagones que faltan hasta el 6. Es decir, que “del 14 al 20” nasti de plasti. Del 17 al 20, que es así como la mitad. Imagínate el pastel, mariflor, armados con maletas y sueños de puente –perderlos no es condición sine qua non de la condición sociolaboral de esta crisis de cinco millones de parados y cinco ricachones complacientes–, ahí nos ves al medio centenar, o más, de supervivientes del páramo, repartidos como a cada cual le dé a entender la sesera, para andar segundos después con la cantinela de que es triste de pedir, pero más triste es de robar: ¿está libre este sitio? ¿Hay alguien aquí sentado? ¿Tendría problema si…?

Ya ves, drama ninguno, coliflor. Sólo faltaría. Bueno, cariño, te dejo que aunque sea festivo quiero ver si hay novedades con lo de los ultras que quieren empurar a Baltasar. O con el buenazo de Roldán, que ahora es un santurrón para toda la prensa que lo utilizó como ariete para cargar contra Felipe –otro que tal–. O a leer a mi primo Marc Vidal, que nos cuenta las verdades del barquero de la economía, puntito mesías salvador, sí, pero valiente y tocapelotas, que falta nos hace. Sobre todo con lo que no nos quieren decir de la infartante deuda público-privada, como la que me han dicho le ha col(oc)ado Castilla-La Mancha al Santander –o Botín a la Junta de Comunidades, ves y busca–. O con tantísimas otras cosas por las que se hace tan cuesta arriba, como te decía al principio, tan de chirigota, tan de greguería, tan de sainete, quererse como español.

Que te vaya bonita la mañana, y besos a tu Paco. Dile que castos, no me mires así, que ya sabes que me lo conozco, por más que sea tu hombretón.

20100315

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La curva de marras de la carretera de Colmenar

Confidencialba. La columna del editor


Dios mío de mi vida, por favor, qué hijos de puta. Las palabras no son de este articulista, sino de la señora que a finales de febrero grababa cámara en mano la carretera de Madrid-Colmenar Viejo, M-607, km. 28. Es decir, justo donde la endiñó y se la endiñó su hijo hace dos años. Dios mío, qué hijos de puta, dice la señora y con razón, porque mientras se afana en su labor de camarógrafa le pasa un vehículo por la izquierda, y unos metros más adelante las ruedas se salen del trazado y acaba volando por encima del quitamiedos con las consiguientes vueltas de campana. Justo como su hijo. Pero ni Cristo se ha hecho responsable jamás de este cirio pascual del tráfico.


Ni de este, ni de ninguno en una carretera comarcal con aspecto de autovía y en la que se cuentan más puntos negros que en la jeta de un adolescente. Una carretera donde sólo en Nochevieja fueron "capaces" de salirse de la calzada –en el mismo punto– hasta nueve vehículos. Donde las muertes se cuentan por decenas, y donde el santo y seña diarios de cualquier conductor son el accidente de la jornada –¿ha habido muertos?–, el cambio de asfalto, con baches y parcheados cada dos por tres, y los peraltes a medias o realizados con el sentido de la topografía en el mismísimo trasero. Si es que es cosa de los topógrafos. O de quien sea.


Pero ni uno, oigan, ni un responsable público, de la Delectación General de Tráfico, de la Crapulidad Autónoma de Madrid o de la cosa pagada con impuestos de todos y competente en el asunto, ha salido jamás a decir esta boca es mía aunque me pongan el careto como un tomate de Mazarrón. En Colmenar, en las Alpujarras, en la Costa da Morte o en Albacete. En la España de la poltrona nadie es responsable nunca de nada: ni tan siquiera el conductor que entra a todo trapo en una curva marcada a 50, con gravilla, obras, lluvia y escasa visibilidad. Que haberlos haylos, como las meigas. Pero bien raro es que todos se hayan puesto de acuerdo para ir a matarse ahí, precismente, entre Colmenar y Tres Cantos. O en cualquiera de los puntos negros de la piel de toro. Así que algo más debe haber.

Cuando la cosa empezó a ponerse chunga de veras, por aquello de que cada vez más madrileños de nacimiento o de adopción hacían las maletas y tomaban las de la Sierra, se amplió un carril en la salida de Madrid y se colocaron un par de señales más de las de "cuidado que esto es peligroso que te rilas". Eso, y algunos "curas tumbaos" como les llama mi buen amigo el taxista. Es decir, badenes reductores de velocidad. ¿Oiga, y lo de curas? Porque son los que peor me caen, me dijo el muy bandarra en una ocasión: ponga usted ahí generales, banqueros, políticos o lo que le plazca, y así mientras a usted se le chafan los riñones, por lo menos se lleva la satisfacción de darle matarile a algún pez gordo. Que visto así es más que nada.

Ahora que una señora ha tenido la coincidencia, y no feliz, de grabar con su cámara a otro desgraciado del volante que prueba a dejarse los piños en esa carretera, entonces van y se ponen las pilas. Me lo cuenta la buena de Carmina, que hace día sí día no el trayecto Madrid-Sierra-Madrid. Que ahora pasa cualquiera de ustedes por allí y aquello es la repera de la obra civil. Vamos, que ni crisis ni formas consagradas en vinagre: excavadoras, obreros, vigas, asfalto, cemento, protecciones. Ni Montmeló. Lo están dejando requetepintao y maravillao, como el cacao.

Es entonces cuando uno se malicia, y les invita a ustedes a que lo hagan con toda la peor baba del mundo, que algunos de estos chupasangres de la res pública, esos que no han dado un clavo en su puñetera vida, y si pueden palmarán sin hacerlo, sólo son profesionales de la cuentitis y la carguitis. Y que no mueven un dedo ya se les pongan farrucas las circunstancias, salvo que alguien con la mala cabeza de contar las verdades del barquero armado con una cámara doméstica deje en paños menores su incompetencia, su incapacidad y su olvido sistemático de que está donde está, pagado por quienes les pagamos, para servir al respetable y no a sí mismo.

Échense una cámara al hombro, que las hay de andar por casa por menos de lo que cuesta el seguro del coche, y hagan revista de todo aquello que les consta que está mal, y les consta además que a los mandamases también les consta. Es decir, lo que hace el PP albaceteño con los barrios, pero aplicado a todo. Y acuérdense, cuando consigan los 30 segundos que dejen en paños menores a los que gobiernan, de buscarse un amigo informático que se lo suba a Youtube, y de decir bien clarito, antes de parar la grabación, "Dios mío de mi vida, por favor, por favor, por favor, qué hijos de puta, qué hijos de la gran puta".

20100308

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8-M: el feminismo como fin

Confidencialba. La columna del editor


A ver cómo se lo digo para que me copien rápido. Mi menda con su mecanismo se va a meter él solito en un follón de mucho cuidado, ¿vale? Así que no dejen después que me vaya lamentado por las esquinas de mi mala sombra. Esta calavera ya ha sobrevivido a alguna crucifixión, así que una más tampoco creo que vaya a ser para apagar las luces e irnos. Pero ya que se lo anuncio, tómense también la molestia de no quedarse en la superficie, como hizo el jueves Julia Otero con Arcadi Espada con lo de Rosa Díez y los gallegos –si no lo oyeron búsquenlo en Internet–. Quiero hablarles de ese apaño que es el 8 de marzo.

Sí, apaño. Digo bien. A ver si de primeras dejo claro lo que pienso del machismo en general y de los machitos en particular: pueden meterse por donde les quepa su complejo de inferioridad, sus fobias, sus hormonas, sus deportes televisados, sus María que son las diez, sus Gertrudis el cuello de la camisa cuántas veces te lo voy a decir, sus aspavientos, sus botellines en el bar, sus “mujeres…”, sus “todas sois iguales” y sus “en el fondo lo que buscan es alguien que les dé caña”. A esos, los pasamos por la cámara de gas y el mundo no pierde gran cosa –salvo, obviamente, un sentido universal de justicia que impone la desaparición de toda forma de pena capital, y que también suscribe este articulista–.

Pero con la misma, dejen que me ponga como una moto y hecho un basilisco con la tontería políticamente ignorante y velozmente correcta –o viceversa, tanto da–, que ha contaminado la memoria de tantas mujeres que lucharon por tener voz, y la ha transfundido en una feria de gangas, en un todo a cien con etiqueta del Corte Inglés ministerial –me disculpen los de don Isidoro, no va con ellos la cosa–, en un ágape febril de oportunidades políticas de bajo coste, discursos de saldo, fingimientos hiperactuados y trapicheos de ademanes impostados. Amén, que esa es otra, de una neolengua que ni en sus peores pesadillas habría imaginado el bueno de Eric Blair, conocido como literato George Orwell. Lean a Pérez-Reverte, y sabrán de qué les hablo.

El triunfo del feminismo como doctrina absorbida, y espoleada en su versión de bata y pantuflas por la clase política, es la mejor muestra de dos verdades incómodas: una, que el feminismo no ha sabido actualizarse para plantar cara y permanecer a la vanguardia social; dos, que ningún contrapoder puede amancebarse con el stablishment si quiere sobrevivirse a sí mismo sin convertirse en mono de feria. Debe combatirlo, abrirse hueco en él y desde dentro cambiar las estructuras, pero no para situar al contrapoder como nuevo foco de poder, sino como mosca cojonera y con un algo de Elliot Ness; es decir, incorruptible –si bien corren tiempos propicios para darle la vuelta a la tortilla y que los imputados denuncien a los garzones–.

El feminismo lleva en su actual definición sociogenética el virus que lo convierte en fenómeno de referencia mediática pero de irrelevancia ciudadana: su conversión en fin político indubitado, en axioma y en tótem, ha arruinado su histórica condición como medio. Como medio de control, como medio de modificación de patrones, de inquietud, de contestación al sistema o a sus derivas. El feminismo actual, al igual que el socialismo reconvertido en socialdemocracia –y si me apuran el cristianismo travestido en misa del gallo, comunión de la niña, boda desvirgada ante el altar y limosna "si ves que tal"–, es poco más que un grano de mosquito: una hinchazón de egos con tintes rosáceos que si un buen día le da por fastidiar, con aplicarle pomada, caricias y no hacer mucho caso, aquí paz y después gloria. Lo van pillando, ¿no?

En lo tocante a los posicionamientos institucionales del 8 de marzo, conviene no fiarse de ninguno: los que proceden de bastones de mando, porque jamás se van a pillar los dedos; los de oposiciones de tinte conservador, porque bastante tienen con parecer de centro reformista; los de oposiciones de tinte progre, porque les va en el ajo no dejar de apuntarse los tantos que regala este espléndido 8 de marzo; y los del feminismo mal llamado “radical”, los de color morado y mucho alambique simbolista, porque hablan para su propio mercado interno, sin dominar las claves de la comunicación social, y sin dejar que nadie les aconseje al respecto porque dicha comunicación es “márketing concebido en una época y un mundo de hombres”. Para orinar y no echar gota, oigan.

En cuanto a la desnutrición del mensaje original del feminismo, en este Occidente cargado de moralina y falto de ética, y en esta España abotargada de flojera mental y atonía intelectual, basta con ver cómo se han copiado los peores registros del machismo para darles la vuelta: hoy lo más in son los chulazos en lugar de las buenorras, la caracterización de hombres torpes donde hubo rubias tontas, el desprecio a lo masculino tras siglos de confinamiento de lo femenino. Y toda una generación hasta ahora inexistente de chonis cuyos méritos como mujeres son hablar, conducir, mascar chicle y despreciar la materia gris igual que sus poligoneros del alma. Así nos va, queridas; y queridos.

En cuanto a los spots televisivos, cruzada sin igual del feminismo oficial –Institutos de la mujer y sacacuartos por el estilo, ¿dónde están los Institutos del Hombre?–, cierto es que perdura el uso y abuso de estereotipos “macho alfa versus belladonna" –planta venenosa–. Pero a falta de una respuesta inteligente, también se ha impuesto el arquetipo hombre metrosexual dispuesto a todas horas para atender a una mujer ejecutiva, altiva, exigente y hasta displicente. ¿No sería conveniente cargar también las tintas contra esos roles de la dictadura publicitaria, que sólo intoxican la convivencia entre hombres y mujeres?

Que si defiendo algo del feminismo, me preguntarán a estas alturas. Claro que sí. Defiendo ir a decirle a las mujeres de nuestros pueblos y nuestras aldeas que hay más futuro que la vida limitada de los niños, el piso, la compra y el chicharreo al fresco o a la lumbre. Defiendo los valores de la escuela mixta y los equipos mixtos frente a los nuevos embistes del puritanismo disfrazado de ciencia bajo la etiqueta de “diferenciación”. Defiendo que las mujeres estén presentes en el habitual mundo de los hombres, de la crítica social y política mediante la polémica, la discusión y la argumentación lógica, de igual modo que los hombres han de saber incorporarse al mundo atribuido a las mujeres –intimidad, acuerdo, hogar, psicología–. Pero sin necesidad de renunciar a ningún rol, que es la buena nueva que nos ha vendido el triunfo del feminismo como fin, y no como medio.

Y no me fustiguen con banalidades lingüísticas de violencia de género –es al revés: género de violencia– o de invisibilidad. Mi menda no es más invisible por ser periodista en lugar deperiodisto, aunque todo se andará: la estulticia es así de invasora. La “invisibilidad” es otro concepto acuñado por y para los virtuosos del eufemismo, que sirve para referirse a mujeres, a niños soldado, a mendigos, a pobres y a presos. No me vendan motos. Pongámonos a trabajar en serio. Y ahora sí, si quieren, me muelen a collejas, pero no me sean soplacirios –ni soplacirias– con este tema, que es mucho más serio que el festival flower power del 8 de marzo.